El Museo Cafetal La Isabelica, ubicado en la Gran Piedra, en la periferia de esta ciudad, inició una jornada por el aniversario 60 de su fundación, el próximo 18 de mayo, que se extenderá hasta diciembre, en ocasión de cumplirse 30 años de la declaración de Monumento Nacional del conjunto de ruinas de cafetales franceses en Santiago de Cuba.

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Entre las actividades previstas figuran la presentación de un libro dedicado al eminente investigador Fernando Boytel Jambú, principal artífice del rescate de la antigua hacienda, una exposición con imágenes de diferentes momentos del museo como fue su restauración, de la presencia de Boytel junto a Fidel Castro en ese paraje montañoso durante ese proceso y de visitas de personalidades como Raúl Castro y Vilma Espín.

Marisleidis Brunet, directora de esa institución cultural, dijo a la Agencia Cubana de Noticias que esas fechas se celebrarán en buena medida de forma virtual, por causa de la COVID-19, y así recordar el primer museo abierto en el oriente del país después del triunfo de la Revolución.

Ha sido un reto, recalcó, preservarlo para las actuales y futuras generaciones, en particular en los momentos actuales por la pandemia.

Desde el pasado año, detalló, se reorganizó el trabajo de los especialistas, enfocando su accionar en el sistema de documentación y las investigaciones, de las cuales se han hecho varias.

Mencionó la de la colección de botellas y otra sobre el legado francés en la economía, ya que esa emigración propició la introducción de nuevas técnicas en el cultivo y convirtió a la Isla en productora y exportadora del grano.

También, señaló, laboraron en el rescate de objetos patrimoniales, entre esos molinos, vasijas de barro y casi completaron un muestrario de instrumentos de castigo usados con los esclavos, como son grilletes y cepos.

Otra parte del personal, señaló, se ha dedicado a recuperar la jardinería y la atención del área de autoconsumo.

La hacienda cafetalera La Isabelica data de principios del siglo XIX, propiedad del colono francés Víctor Constantin Couzo, quien la nombró así en medio del lomerío por una esclava llamada Isabel María, muy hermosa, con quien mantuvo una relación amorosa, según las leyendas y testimonios de los últimos esclavos en la región.

Su rescate como museo se debió a la minuciosa labor de Boytel, que no solo lo hizo del cafetal sino, además, de todo lo que cuenta hoy la Gran Piedra como el radar meteorológico, la estación sismológica de Río Carpintero y la rehabilitación de las ruinas de la otrora hacienda La Siberia para su conversión en el Jardín Ave del Paraíso.

En el año 2000 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad el Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras en el sudeste de Santiago de Cuba.

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