El Club Náutico” abrió sus puertas en el año 1893, desde entonces fue un distinguido y conocido lugar de la ciudad donde acudían a divertirse y socializar las familias Santiagueras, sobretodo las de mayor economía, vale aclarar en este sentido, que si bien en todos los locales de concentración y celebración social había que pagar una membresía mensual que no era posible para muchos, cuota que era utilizada entre otras cosas para mantenimiento y preparación de las actividades, había instituciones similares a está para todas las clases y niveles sociales, por ejemplo sociedades las conocidas sociedades de Mulatos y Negros.

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El Club Náutico” de Santiago de Cuba ganó tanto prestigio nacional que sus locales sólo cedían en prestancia al Havana Yacht Club de la capital de la República.
Como les decía anteriormente al igual que los grandes clubes Habaneros a la sociedad del Náutico de Santiago de Cuba se accedía a través de una cuota y la entrada debía ser aprobada por la Junta Directiva.

El Club se fundó por iniciativa del señor Roberto Masón y algunos amigos entre ellos su cofundador el Pintor Santiaguero José Bofill Cayol, quien con solo 24 años de edad impulsó la idea de su creación, mencionar también a Emilio Bacardí y al inigualable benefactor de la ciudad Germán Michaelsen.
La idea inicialmente fue crear un inmueble para salvaguardar los botes, propiedad no solo del señor Masón y sus amigos, con los años la institución se convirtió en centro de reuniones sociales, en sus locales se tramaron conspiraciones al influjo de la segunda guerra independentista contra el colonialismo español, iniciada en 1895, así también en los tiempos de la República y sobretodo en las épocas de elecciones presidenciales su gran salón acogió a grandes personalidades de la política no solo Santiaguera sino de toda la Isla.

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Quizás lo que muchos no conocen es que no solo fue un lugar de actividades sociales donde predominaron las celebraciones náuticas y alegres, “El Club Náutico” fue utilizado en el 1898 como Hospital para atender a los soldados norteamericanos, así lo describía un artículo de la “Society of the Army of Santiago de Cuba”, publicado en el 1906:
[….]“El espacio del Club Náutico fue utilizado improvisadamente para albergar soldados norteamericanos participantes de la guerra de liberación, enfermos de tifus y malaria, con sus uniformes todavía como única protección, tendidos sobre el piso, sin hamacas, sin sábanas ni almohadas, unos pocos con cobijas, hasta allí llegaron muchos, tantos soldados, que ocupaban desde su casa para botes, su corredor hasta el embarcadero. Con los días las condiciones fueron mejorando con provisiones, hamacas y equipamiento médico para atender a los soldados que hasta allí llegaron, al menos en este lugar, encontraron una superficie seca donde estar y un techo que los protegió de la lluvia y de la intemperie durante las noches que allí pasaron, A diferencia de muchos soldados, que tuvieron que permanecer enfermos en los campamentos improvisados en las afueras de la ciudad, débiles casas de campaña hechas de bambú y pencas de palmas”.[…]

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El Club Náutico” de Santiago de Cuba, convertido en el “Hospital Náutico”, que albergó a soldados norteamericanos enfermos, en el 1898 durante la guerra de liberación Hispano-Cubana-Americana.
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Enfermera voluntaria que prestó servicios en el “Hospital Náutico” de Santiago de Cuba, en el 1898.

El edificio original fue reconstruido por uno de mayor porte que fue conocido con el nombre de “Baños de Valiente”. En la etapa de posguerra, año 1914 fue centro de actividades deportivas náuticas como la recordada un domingo del mismo año que así se anunciaba a la sociedad Santiaguera. “Hoy, domingo, celebra el “Club Náutico” una animada fiesta deportiva y social, comenzando con el bautizo del bote “Mikasa” que tuvo como madrina a la Srta. Mercedes Comas. Luego se efectuaron interesantes regatas en que vencieron las canoas “Germania” y la “Magdalena”.

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En el concurso de natación obtuvieron los primeros premios los jóvenes Gabriel D. Granado y Emilio Villalón y en la cucaña ganaron Martín Serrano y Rafael Prieto”. (el juego de la cucaña, también conocido como palo ensebado, consiste en escalar, trepar y marinear, sólo con ayuda de brazos y piernas, por un poste vertical u horizontal de aproximadamente cinco metros de longitud, que suele estar alisado o embadurnado con alguna sustancia resbaladiza).

Por último, se organizó un divertido baile que duró hasta altas horas de la noche, aunque allí parecía de día, pues se inauguró la iluminación eléctrica especial con millares de bombillos policromos. Hubo profusión de dulces, pasteles y licores finos. Todavía las muchachas no ingerían “jaibol” y “cócteles” cargados de ron.”

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“Baños de Valiente” hoy nuestro “Club Náutico”, con una posición privilegiada, fue construido con maderas preciosas cubanas, tenía amplios arcadas, corredores en ambos laterales y estaba amueblado de forma suntuosa, su pasillo de acceso desde la calle con su portón frontal que anunciaba a los visitantes de su llegada al concurrido espacio. Fiel a su principio fundacional poseía una casa de botes en su sótano.

Con el paso de los años las sucesivas Juntas Directivas realizaron varias ampliaciones y mejoras. Así el Club Náutico de Santiago de Cuba a mediados del siglo pasado fue dotado de salones de gimnasia, baños privados y taquilleros, se decoraron con rejas y logotipo de la institución el portón que da acceso al pasillo que conduce hasta su salón, por cierto las mismas que hasta hoy en día podemos disfrutar.

Los socios también pagaron para rellenar y rescatar del mar los terrenos aledaños, lo que les permitió luego construir varias instalaciones para la práctica de los deportes, instalaciones cuyas estructuras también han llegado hasta nuestros días como testigos clientes de la historia de la longeva institución.

En los años 60’s fue confiscado y convertido en la sede de la Dirección Regional de Deporte. La calidad de sus instalaciones lo convirtió en una sede óptima para la celebración de torneos deportivos, tanto nacionales como internacionales.

Sin embargo, la falta de inversiones, mantenimiento y sobre todo, la desidia de los funcionarios, provocaron que el añejo Club Náutico de Santiago de Cuba, languideciera aceleradamente hasta convertirse en un penosa ruina por muchos años. Con motivo del 500 aniversario de la ciudad, las autoridades locales, incluyeron el antiguo y olvidado Club en el programa de obras a rescatar, lo que le devolvió algo de su antiguo esplendor, actualmente es un restaurante que en sus inicios deslumbró al público Santiaguero tanto local como visitante pero una vez más el descuido en el servicio ha hecho declinar esta atracción citadina.

Pero a pesar del tiempo y de los pro y los contras “El Club Náutico” de Santiago de Cuba, fue es y será un lugar de recuerdos de la ciudad y sus lugareños, una pequeña isla de madera sobre el mar donde puedes disfrutar de la brisa y las vistas hacia el Mar rodeado de un ambiente marino sin igual.

Esperamos que nos cuentes, cuál fue la última vez que lo visitaste? O quizás Cuál fue tu experiencia personal? en este lugar con más de un siglo de existencia.

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