Adentrémonos en los parajes de la historia de un Santiago de Cuba cada vez más enigmático, lleno de crónicas inesperadas escondidas en el tiempo bajo las sabanas de los siglos.
Hoy traerles la Historia de uno de los edificios más significativos de la ciudad por su connotación social, “El Centro Gallego”, al menos así todos le llamamos, edificio construido por la “Delegación del Centro Gallego” de la Habana para la atención y cuidados de los Españoles que vivian en Santiago de Cuba a inicios del siglo pasado, paisanos que una vez cruzaron mares en busca de una mejor fortuna y primeras luces de tantas generaciones de Santiagueros que allí nacieron.

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Haciendo un poco de historia pasada les contaré sobre el origen de dicha institución El Sanatorio del Centro Gallego, o “La Casa de Salud Concepción Arenal”, su nombre original.
Santiago de Cuba fue una de las regiones que durante el período de 1902 a 1930 acogió un gran número de inmigrantes gallegos como consecuencia, entre otros factores, de poseer un puerto que a nivel nacional ocupó el segundo lugar en entrada de emigrantes.

En el año 1888 el Gobierno español dictó en Cuba la llamada “Ley de Asociaciones” que permitía a los ciudadanos españoles asociarse con fines benéficos o culturales. Así surgieron prontamente numerosas asociaciones con esos fines además de otras, deportivas, artísticas, de recreación, agrupaciones de toda índole. Y llegaron a crearse las Asociaciones Regionales, para ayudarse mutuamente los nativos españoles, incluyendo alguna atención médica.
La Habana muy pronto se pobló de estas asociaciones, y en el interior del país tardó algunos años para comenzar a establecerse.
En solo algunos años, principios del siglo XX, estas instituciones llegaron a Santiago de Cuba, produciéndose una aceleración después de la capitulación de las fuerzas españolas en la plaza de Santiaguera el 16 de Julio de 1898, el comienzo del fin de la dominación colonial en Cuba y la llegada de un nuevo gobierno, la primera ocupación militar norteamericana, el recelo español por la derrota militar, unido al sentimiento de miedo que cautivaría a la población hispana residente en la región, pues se estaban enfrentando a una situación totalmente nueva en la que ya no poseían el poder político.
El temor no era exclusivamente hacia el nuevo poder político, sino también a las posibles represalias de los mambises hacia ellos, en tanto eran vistos como representantes del derrotado gobierno colonial.
Por tales motivos, muchos decidieron regresar a su país, pero otros, sencillamente se quedaron, las desventajas ante el no dominio de la sociedad comenzaron a manifestarse, hechos que los irían desplazando de la cumbre comercial en la que se encontraban, como fue la penetración del capital norteamericano en sectores que hasta entonces habían sido dominados y controlados por los Españoles.
Estas fueron las causas que motivaron a los Españoles que se quedaron a unirse aún más, para protegerse de represalias y mantener sus posesiones, fortaleciendo y creando nuevas asociaciones, más modernas y pujantes, que les aseguraran participación en la nueva era que comenzaba.

En 1899 de nuevo tipo y a la altura de los aires modernizadores de la capital, fué creada la Colonia Española, convertida luego en un centro regional pues sus fines sociales trascendieron la beneficencia para incluir la instrucción y el recreo.
Más tarde, en 1907 sería fundado el Grop Catalunya de tendencia Nacionalista Radical, sociedad catalana que básicamente fue una asociación cultural cuyo objetivo fundamental era luchar por la independencia de Cataluña, amén de otros como preservar su idioma y fomentar su cultura. Los catalanes constituian el grupo mayoritario de españoles en Santiago de Cuba y de mayor pujanza económica e influyente por lo que, inverso a lo sucedido en La Habana, donde el primero en fundarse como centro regional fue el muy ilustre Centro Gallego de La Habana, en Santiago de Cuba la sociedad que recogía a los Catalanes fue la última en establecer su Centro Regional.

En junio de 1909 y para llevar a cabo el acuerdo discutido de construir la Casa de Salud se nombra una comisión encargada de comprar los terrenos y los planos de construcción del local. El 24 de febrero de 1910 nombró la directiva a un grupo de señores como Amador Franco, Arturo García Ron, José Espino y José Vázquez con amplias facultades para obrar y resolver todo lo concerniente a la construcción y el terreno.

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En este sentido el 26 de marzo de 1913 comenzaron los primeros pasos en la construcción del Sanatorio de la Delegación Gallega en Santiago de Cuba, a la entrada del reparto Vista Alegre. 

Un año después, el 22 de febrero de 1914, con un costo de 35 030.08 pesos, situado en el Reparto Vista Alegre y ocupando un magnífico edificio de 17,000 metros cuadrados, sería inaugurado oficialmente el primer pabellón de la “Casa de Salud Concepción Arenal”, nombre otorgado en honor a la socióloga y penalista gallega, cuya vida representó un ejemplo para el pueblo de Galicia.

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Concepción Arenal Ponte.

Concepción Arenal Ponte, nacida en Ferrol, La Coruña, España, el 31 de enero de 1820, fue una diplomada en derecho, pensadora, periodista, poeta y autora dramática española encuadrada en el realismo literario y pionera en el feminismo español. Además, ha sido considerada la precursora del Trabajo Social en España. Perteneció a la Sociedad de San Vicente de Paul, desarrolló actividades humanitarias llevadas a cabo por esta sociedad influyendo para que finalmente Arenal decida fundar en 1859 el grupo femenino de las Conferencias de San Vicente de Paúl en Potes. A partir de entonces inicia una intensa actividad llevada por su preocupación social y humanitaria.
Murió el 4 de febrero de 1893 en Vigo, donde fue enterrada. Es su epitafio el lema que la acompañó durante toda su vida: “A la virtud, a una vida, a la ciencia”. Sin embargo, su frase más celebre fue probablemente “Odia el delito y compadece al delincuente”, que resume su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad reprimida y represora.

La apertura de la “Casa de Salud Concepción Arenal” nuestro “Centro Gallego”, fue de bombos y platillos, un gran banquete donde debutó el Orfeón Galaico, conjunto musical muy valioso para los gallegos de la época.

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El Centro atendía a todos los socios de la provincia de Oriente, contando con servicios de médicos, dentistas y comadronas en todos los pueblos, así como las farmacias que servían las indicaciones de los profesores de la sociedad.
En este sanatorio existían siete pabellones distribuidos en las dos plantas con que contaba el edificio: el denominado “Estrada Palma” para cirugía general, laboratorios y farmacia, la “Rosalía de Castro” para enfermedades de mujeres y partos, El pabellón “Barrio” para las enfermedades palúdicas; El de “La Inmaculada” para niños. Existiendo además pabellones para enfermedades infecciosas, lavandería, comedor de empleados, cuartos de estudio, mayordomía y cocina.

El director del centro era el Dr. Miguel Medina, el Dr. Polier y el sanatorio contaba con 12 médicos, tres internos, dos farmacéuticos, un bacteriólogo, 11 enfermeros graduados de ambos sexos y 40 empleados de la administración. Contaba con 900 socios y un presupuesto de 200 000. 00 pesos.

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La tarjeta de inscripción era gratuita, aparecían los datos que constaban en la solicitud como el nombre del socio, la fecha de esta y fotografía en busto y la firma del asociado. Estaba autorizada por el secretariado General y sellado de tal forma que no podía sustituirse la fotografía.

Algunos testimonios que recuerdan los primeros años del Sanatorio.
“Nemesio Trapero, fue un gallego que trabajó 33 años en el laboratorio de este centro y recuerda la existencia de los siete pabellones antes mencionados, así mismo una capilla donde velábamos a los muertos un rato y de ahí se lo llevaban. Allí se vivieron etapas muy duras, muchos de esos gallegos pobres y sin familia se morían sin que nadie le cerrara los ojos. Cuando me decía que se había muerto un gallego sin familia en Cuba yo mismo iba y se los cerraba”. Existían también reglas para los enfermos como el uso obligatorio del uniforme, el respeto a los empleados y muy importante, evitar ser visto en paños menores.
La institución pasó de clínica mutualista a hospital infantil regional, luego de la confiscación en 1961. 

Fue además clínica psiquiátrica y hospital de especialidades antes de reinaugurarse como Hospital Materno Este en 1976. Los años le han pasado por encima a sus paredes, periodos de pérdida casi total primero por el terremoto del 1932 y luego el período de deterioro total en los años 1990 hasta 2015, dificultades superadas que han hecho que este Centro resurgiera como el Ave Fénix, regresando la vitalidad a una parte de sus dañadas instalaciones centenarias, donde permanece intacta la memoria, compendiada celosamente por Joaquín Manuel Guardia Otero, Presidente de la Comisión de Historia del Hogar Nutricional Materno Este.
La lápida de la primera directiva, algunos nombres de los pabellones, una farmacia, los amplios corredores, las escaleras de su entrada, el escudo en el piso… y un nombre que a pesar de otros nombres, circula entre la gente y lo asume como propio, “El Centro Gallego” de Santiago de Cuba una institución que ya es leyenda.

Referencias: Wikipedia, Librería Digital de la UM.

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