Todos sabemos que la calle “Barracones” (Carlos Dubois hoy en día), solo llega hasta San Basilio, lo que no muchos saben es que en siglos pasados se reconocía como “Barracones” a toda la zona frente al puerto Santiaguero, la puerta de entrada al tan mencionado y conocido barrio desde el Puerto Santiaguero, era la que conducía al singular Callejón de Almeida, uno de los Arcos Adintelados Deprimidos Rectilíneos Corridos de este hermoso edificio, la pieza que conecta las dos alas de esta estructura de columnas y alquitrabes de concreto perfectamente alineadas conformando un extenso corredor que sirve de portico a un sistema de fenestración de Arcos de medio punto y portones en las fachadas de lo que en nuestros días se constituyen múltiples viviendas, esta increíble joya Arquitectónica es una reliquia de la Arquitectura de un poco más de los principios del pasado siglo histórica de la ciudad, aunque en la actualidad su Arquitectura de fachada ha sido modificada por los residentes del inmueble, otra de las novedades de esta antigua calle fue la revelación que nos regalará el músico Sonero Santiaguero Eliades Ochoa, quien con tan solo 12 años comenzaría su vida musical en “Barracones”, “La Zona de Tolerancia” de Santiago de Cuba, lugar donde se ganaba la vida y del cual guarda buenos recuerdos y mucho agradecimiento.

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Antigua Puerta de entrada al Barrio “Barracones”.
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Se llamaba “Barracones” en nombre a los barracones que existieron a principio del siglo pasado y desde antes, donde se establecieron los almacenes de mercancías y productos agrícolas fundamentalmente, recibidos en el puerto Santiaguero, hay anotaciones que relatan que en esa zona ocurrieron a finales del siglo XIX asentamientos de antiguos negros esclavos.

Desde principios del siglo XX “Barracones” fue una de las “Zonas de Tolerancia” de Cuba, donde se concentraron muchos bares, cantinas y Casas de Tolerancia o Casas de Citas como se les llamaba y conocía en el argot popular.
Barracones y Escudero (actual General Mariano Lora) eran calles que conformaban La Zona de Tolerancia de Santiago de Cuba, cómo se recoge en un reporte del Capítulo XII Sección Especial de Higiene de Santiago de Cuba, redactado por el Dr. U. Dellunde, jefe del Servicio de Higiene en el 1902, donde se presenta un informe de los gastos para estas labores en las cercanías a dichas “Zonas de Tolerancia”.
[…] Señor cumpliendo el voto de la nota circular que esa Comisión ha tenido a bien pasar a los Jefes de Servicio de Higiene Especial existentes en la República tengo el honor de presentar a usted el informe que a continuación sigue tan suciuto como el mismo tenor de la mencionada nota lo requiere De 19 de Enero á 31 de Octubre del corriente año el movimiento de fondos de este Servicio es como sigue:
Del 19 de Enero al 31 de Octubre 3,682
Egresos 3,035.70
Promedio de ingresos mensuales 368.20
Promedio de gastos mensuales 303.57 Balance en 31 de Octubre 654.41.
El reporte de gastos para higienizar la zona demarcada (señalar los límites de una zona) a las Casas de Tolerancias.
La zona señalada a Las Casas de Tolerancia sufren de contínuos cambios y modificaciones según causas muy diversas en relación con el desarrollo ó decadencia de calles ó barrios de la ciudad.
Así las calles de Escudero (actual General Mariano Lora) y Barracones habitadas durante largo tiempo por meretrices han sido excluidas de la zona mientras por otro lado se ha autorizado la de Factoría (actual Peralejo) la cual carece sin embargo de casas y edificios apropiados para el caso siendo además deplorable el estado sanitario de la misma.
La exclusión del presupuesto de higiene de la ciudad parece haber sido la causa de haber disminuido el número de Casas de Tolerancia de la ciudad Casas de citas. […]

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En un artículo del sitio Cubadebate, titulado “Zonas de Tolerancias” se describe la situación en Cuba a mediados del siglo XX, así se desarrollaba la vida en las llamadas “Zonas de Tolerancia” o en su caso más aislado, “Casas de Tolerancia” o lo que era igual Casas de Citas.
[…]Las “pupilas” aguardaban y se exhibían en el salón como la mercancía en las vidrieras del mercado, y no se hacía necesario hablar mucho.
El cliente, con tiempo para calibrar y escoger, abordaba a la que era de su agrado con una pregunta simple: “¿Te quieres ocupar?” y la muchacha, que podía decir que no, respondía generalmente que sí, no estaba allí para otra cosa e invitaba al hombre a que la acompañara a su habitación. Ya en ella, cobraba por adelantado y salía, por un momento, para entregar el dinero a la matrona. Eran barrios como otros. El prostíbulo alternaba en ellos con el almacén, la oficina, la redacción de una revista, el laboratorio, la fábrica, la casa de familia. Por eso las familias que vivían en las cercanías debían poner en las puertas de sus casas, en la ventana que daba a la calle o en cualquier otro lugar visible, el cartelito de
“No moleste. Esta es una casa decente”, que les evitaba de las incursiones de visitantes no deseados.
Varios esfuerzos se acometieron en toda Cuba por acabar con “Las Zonas de Tolerancia”. El presidente Gerardo Machado y el presidente Carlos Prío lo intentaron, cada cual en su época y poco consiguieron. Cerrarlas, en definitiva, no acababa con el problema, más bien lo agudizaba porque aumentaba el ejército de fleteras, que ejercían el oficio en la calle, sin vínculos con los burdeles y que, al no estar registradas, no se sometían a las regulaciones sanitarias que eran obligatorias. En las ciudades existió desde la época de la República un sistema de Inscripción de las Meretrices, era bien difícil de controlarlas porque era muy corto el tiempo que estas mujeres se establecían en una ciudad o pueblo, su inestabilidad se atribuía a la búsqueda de sensaciones nuevas o a la ilusión de cambios inesperados en su fortuna que le aseguraran un mejor porvenir, pero ambas cosas lejos de suceder convertían a las prostitutas en focos de enfermedades de transmisión clandestinos y fuera del control sanitario.[…]

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[…]A diferencia de lo que se piensa, el chulo casi nunca era el dueño del negocio, muchas veces estaban en manos de dos o tres homosexuales y de una o dos mujeres, “Las Matronas”, que eran los que allí cortaban realmente el bacalao. Los proxenetas eran solo una parte de la cadena, y no de las más sólidas.
Daban protección a sus mujeres, apaciguaban o impedían la violencia en los prostíbulos, que no era mucha, como tampoco lo era en “Las Zonas de Tolerancia”. Las prostitutas se adaptaban a ciertos preceptos. Aguardaban, vestidas, en el salón. Usaban, por lo general, un mono, esto es, una vestimenta de una sola pieza, que solo en las prostitutas se veía entonces. Esa ropa, que se extendía hasta los tobillos, dejaba sus hombros al descubierto y estaba provista de un zipper largo que corría desde el pecho hasta debajo de la cintura. Era un vestido práctico para el oficio.
No empleaban ropa interior. Solo con lo esencial estaban equipadas las habitaciones. Una cama matrimonial corriente y uno o dos espejos. No faltaban, dentro de la propia habitación, el lavamanos y el bidet, como únicos muebles sanitarios.
Ninguna muchacha en el giro se identificaba con su nombre real. Todas tenían un seudónimo como nombre de guerra.[…]

A mediados del siglo pasado “Barracones” era todavía “La Zona de Tolerancia” de Santiago de Cuba, es posible que para muchos no sea así, pero ¿Quién no ha escuchado las historias de la Casa de Manolito? ¿Y la de Amapola?, una mujer bellísima, que recibía “Sus invitados” con una floor de Amapola entre los cabellos, fue así que un buen día un joven de muy buena familia se enamoró locamente de ella, la sacó y la convirtió en una dama, tuvieron varios hijos, en su tiempo la historia de Amapola fue una historia de amor muy murmurada en la ciudad.
“Barracones” fue un barrio marginal de mala fama, sin embargo “Esas damas” eran muy discretas, allí ademas de muy buenos Bares y Cantinas, había muy buenas tiendas de ropas, una de las más importantes, “La Casa Cuadrado”.

Otra anécdota del pasado fue la nota realizada por la cadena ABC Cultural.es luego de una entrevista realizada en el 2018 al mítico músico sonero Santiaguero integrante del “Buena Vista Social Club”, Eliades Ochoa antes de su actuación en el Royal Albert Hall de Londres, titulada:
“La música tradicional estuvo abandonada”.
[…]El sábado por la noche Eliades Ochoa interpretó en el imponente Royal Albert Hall de Londres algunas de las canciones que, con 12 años, tocaba en la “Zona de Tolerancia de Barracones”, el barrio marginal donde se concentraba la prostitución en Santiago de Cuba, eliminada completamente de Cuba en los años 60’s, “Por el día trabajaba de limpiabotas en la Plaza de Dolores y por las noches recorría de forma clandestina los bares. Las prostitutas me ayudaban mucho. Cuando me veían entrar, apagaban el tocadiscos y me pedían boleros en compañía de los hombres con lo que iban a pasar la noche, para que estos me soltaran unos céntimos”, recuerda el famoso cantante y guitarrista durante la entrevista en el sencillo piso que posee en el madrileño barrio de Ciudad Lineal, orgulloso de ser el primer cubano que asalte el templo de la música británica. “Nunca fui a un conservatorio, tampoco mucho a la escuela, pero he acabado tocando en los mejores escenarios del mundo”, señala.

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Músico sonero Santiaguero integrante del “Buena Vista Social Club”, Eliades Ochoa Bustamante.

Ochoa recibe a ABC Cultural.es con su guitarra tres en las manos, el instrumento que él mismo se inventó a finales de los 60, añadiendo dos clavijas y dos cuerdas a una guitarra normal, para buscar un sonido propio parecido al del tres cubano. “Nunca me he comprado un tres, siempre me los he hecho yo mismo y ahora es el único sonido que me llega”, asegura. Rara vez la suelta y, en ocasiones, no puede evitar tocarla.
El famoso “Chan Chan” de Compay Segundo , el bolero “Preciosa” o el son que compuso a partir del “Hey, Jude” de los Beatles para atraer a los turistas. “Trucos con los que me ganaba la vida”, comenta entre risas este hijo de campesinos que, con solo 16 años, poco antes de aterrizar en el Quinteto de la Trova y en el Septeto Típico Oriental, ya se había convertido en un increíble divulgador de la “olvidada” música tradicional.

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Músico Sonero Santiaguero, Eliades Ochoa Bustamante.
“Preciosa“, Eliades Ochoa.

En el 1963 fueron cerrados los barrios de prostitución en Cuba desaparecieron “Las Zonas De Tolerancia” y también las Casas de Citas, “las chicas tuvieron que cambiar de nombre, ponerse pelucas y marcharse, pero yo les había cogido cariño y durante un tiempo, las busqué” pero la vida aún le depararía al joven Eliades un puñado de aventuras hasta ser descubierto por el productor Ry Cooder y el director de cine Wim Wenders, en 1996, como una de las figuras más importantes de la historia de la música cubana. Una que, tras el éxito del disco y el documental de “Buena Vista Social Club” consiguió sumar tres premios Grammy, una nominación al Oscar, más de 12 millones de discos vendidos, varias giras mundiales y el prestigio de formar parte del primer grupo de Cuba que fue invitado a la Casa Blanca tras el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos.[…]

Eliades Ochoa, fue recibido por el Presidente Obama en la Casa Blanca, interpreto para el “El Cuarto de Tula”, es un gran orgullo Santiaguero al que le estamos agradecidos, gracias a el el mundo habría conocido a Compay Segundo.
“Me alegra mucho pensar que Compay volvió a la música por mí, después de veinticinco años en los que nadie sabía si estaba vivo o muerto. De haber muerto antes de 1986, cuando decidí incorporar algunos de sus temas al repertorio del Cuarteto Patria, nadie se habría enterado. Me los trajo para que yo le pagara algo porque estaba pasando mucha necesidad”.

Estas Zonas y Casas de Tolerancia desaparecieron en Cuba, a partir de los años 60’s, para finalizar la crónica me gustaría decirles en cuanto al tema mi humilde opinión, en la actualidad el barrio de “Barracones” es uno más de los lugares Santiagueros que quieres volver, la alegria de sus vecinos tan guaracheros y musicales lo vuelve inolvidable, “Barracones” hoy, nuestro Carlos Dubois es y seguirá siendo esa vena de la Trocha Carnavalesca a donde todos deseamos volver para arrollar detrás del “Carrito de la Sala” y en cuanto a los resabios de su pasado debemos entender como Cristianos las causas, una lectura aleccionadora al respecto no las proporciona la Biblia y algo más laico, la obra Las Impuras y Las Honradas de Miguel De Carrión.

La Historia del barrio “Barracones” al igual que la de nuestro mítico sonero Santiaguero Eliades Ochoa representan un gran ejemplo de superación, enseñándonos que la diferencia entre donde estuviste ayer y donde estarás mañana es la actitud que asumes hoy, no somos producto de nuestras circunstancias, somos producto de nuestras decisiones.

Imágenes de La Revitalización del área cercana y propiamente del Barrio “Barracones”.

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