El “Restaurante 1900”, La Escuela de Alta Cocina de Santiago de Cuba, fue la residencia familiar Sra. Amalia Bacardí Moreau y su esposo Enrique Schueg y Chassin, Presidente de Compañía Ron BACARDI SA. desde el 1922 hasta su fallecimiento en 1951, diseñada por el Arquitecto Carlos Segrera Fernández, en las primeras décadas del siglo XX, de estilo ecléctico con muchos elementos del Neoclásico, hasta nuestros días ubicada en Calle Bartolomé Masó (San Basilio) 354, entre Calle Pío Rosado/Carnicería y Calle Hartman/San Félix, del Centro Histórico de Santiago de Cuba.

Para relatarles la historia de como los Santiagueros llegamos a tener este fino Restaurante del recuerdo, debo contarles sobre sus dueños en los tiempos de su creación y sobre su diseño de Arquitectura original que nada tenía que ver con un inmueble convertido en restaurante.
En este caso el cambio de funciones de una estructura concebida como vivienda para realizar los servicios de un restaurante fue quizás la razón de su éxito, la combinación que logró que todos los que allí alguna vez estuvimos, sintiéramos el abrazo de tan acogedor lugar, todos sus espacios desde el hall de la entrada, vestíbulo, su trascendental patio hasta su segundo piso y terraza con sus increíbles visuales de la ciudad, estaban clásica y finalmente decorados, decoración interior que aunque de día fuera, te hacia sentir en la penumbra de una habitación, esto le transmitía ese toque que muchos sentíamos de Alta Cocina mezclado con el sosiego y la calma de una vivienda familiar y es que efectivamente de eso se trataba o se trata, el “Restaurante 1900” o “La Alta Cocina” de Santiago de Cuba fue la residencia de la familia Santiaguera Schueg y Bacardí, una de las familias más influyentes en todos los ámbitos de Santiago de Cuba hasta un poco más de mediados del siglo pasado.

La decoración interior del “Restaurante 1900” que podemos ver en nuestros días fue el resultado de un proceso de remodelación total hasta llevarlo a su concepción y diseño interior original, las afectaciones ocurrieron debido a que el inmueble sería utilizado en los finales de la década de los 50’s como un albergue o residencia estudiantil para los alumnos de la Universidad de Oriente que procedían de otros territorios y posteriormente hasta los años 70’s por varios organismos de Defensa Civil y Transporte.
La remodelación estuvo a cargo del Arquitecto Santiaguero Manuel Gonzalez y en el trabajo de recuperación de muebles y lamparas estuvo el Dr.Francisco Prat Puig, la escultura del Patio fue realizada por el escultor Jaime Soteras, la arquitectura exterior se mantuvo acorde con todos los elementos originales.
Desde su reapertura e inauguración en el año 1971 como Restaurante y Escuela de Alta Cocina ofreció servicios a la carta de la cocina cubana e internacional.

Los dueños del inmueble donde hoy existe el “Restaurante 1900”, fueron el matrimonio Schueg y Bacardí, para contarles sobre ellos, tenemos que remontarnos a la época en que Facundo Bacardí padre compra su primer alambique en el año 1862 hasta la obtención del cotizadísimo Bacardí 1873 o Extra Seco, exento de cualquier tipo de mezclas, en ese periodo de tiempo las bebidas producidas por la fabrica de la calle Marina baja No.32, de Santiago de Cuba fueron mejorando su calidad gracias a mezclas insospechadas por otros licoreros cubanos y poco a poco, empezaron a trascender el mercado nacional.
A pesar de lo antes dicho el 10 de Noviembre de 1874, su hermano Jose Bacardi, hasta entonces socio principal de la empresa, había decidido abandonar un negocio que rendía muy escuálidas ganancias y exigía la paciencia de un condenado. Un mes despues, el otro socio, el frances Jose Leon Boutellier tambien abandonaba el juego y dejaba a Facundo como único dueño de la fábrica que en doce años solo había dejado pérdidas.
Es entonces cuando el viejo Facundo, decide fundar su propio clan. El último día de aquel año 1874, don Facundo convocó a sus hijos Emilio y Facundito Bacardí Moreau y, con el tono ceremonioso que lo caracterizó, creó el consorcio Bacardí-Moreau: le confio a sus hijos el secreto del vinatero frances y les exigió que aquella fórmula, así como las acciones de la empresa ruinosa, que pronto dejaría de serlo, solo podían pasar de padres a hijos hasta la eternidad.
Las ganancias del negocio subían lentamente debido a la Guerra de los Diez Años y al devastador incendio de 1880. Se necesitaba un nuevo impulso para la modernización industrial. Así lo aportó en el 1884 Enrique Schueg y Chassin nacido en el Caney de Santiago de Cuba en el 1862, el mismo año que Facundo Bacardí compró su primer alambique.

Enrique Schueg y Chassin, nació el 15 de Julio del 1862 en el Caney, de la Villa Santiaguera. Los Schueg de Santiago, descendientes de una familia de colonialistas Franceses establecidos en Santiago de Cuba, con apenas un año de edad sus padres regresan a Francia, dejando en ese momento sus plantaciones en las afueras de la ciudad bajo la custodia del Sr. Facundo Bacardí, viejo amigo de la familia Schueg, el joven Enrique aprendió mucho sobre negocios y cuando terminó sus estudios comenzó a trabajar en una empresa de importación en Burdeos, dicha empresa tenía vínculos comerciales con Cuba, el había aprendido Español con sus padres. Tras el fallecimiento de sus padres en Francia el joven Schueg con tan solo 20 años de edad, se macha hacia Cuba con la idea de recuperar    los cafetales heredados pero se da cuenta al llegar que el empeño requeriría de invertir mucho Capital, es entonces cuando decide venderlos e invertir el dinero en comprar una Granja de Pollos, que dirigió por todo un año.

Los hermanos Bacardí lo conocieron a través de su padre don Facundo Bacardí, como les contaba, era una amistad establecida entre ambas familias desde muchos años antes, ellos quedaron impresionados con la facilidad que aquel joven Empresario Francés se había convertido en pequeño agricultor Cubano, rápidamente sintieron afecto por el. Emilio Bacardí, el patriota vinculado desde siempre a la lucha por la libertad regresa en el 1883 al negocio familiar, el y sus hermanos deciden incorporar a Enrique en el negocio, su tarea principal fue arreglar los problemas de funcionamiento de la Empresa.
La llegada de Enrique Schueg al negocio de los Bacardí representó un nuevo impulso, el no estaba afectado por los efectos de la guerra, en todos esos años vivió en Francia, no sufrió las agonías de la época, sus nuevas ideas y su gran energía encajaron perfectamente con los hermanos Bacardí, desde pequeños inculcados por su madre Doña Amalia, en valorar toda su herencia Francesa, aunque no sabía nada de destilería, si conocía del negocio y comercialización del ron Bacardí fuera de Cuba. En el 1885 la familia Bacardí y en especial Emilio Bacardí sufriría otro gran revés, María Lay su querida esposa y madre de sus primeros seis hijos, murió rápida e inesperadamente, dejando a Emilio Bacardí en una desconsolada tristeza y así huérfanos a los niños, cinco de ellos menores de cuatro años de edad, su hermana Amalia Bacardí en ese entonces con solo 24 años de edad representó para el y los niños un gran apoyo, años más tardes Amalia contraería matrimonio con el joven Enrique Schueg.

Enrique Schueg el más joven de la sociedad Bacardí-Moreau, se incorporó a ella en el año 1893 al contraer matrimonio con Amalia Bacardi Moreau la hija menor de don Facundo Bacardí y la Sra. Amalia Moreau y hermana de Los Bacardí’s, el joven Enrique Schueg le dio a la empresa un gran impulso de capital y capacidad gerencial como asistente financiero.
En el año 1899 el matrimonio Schueg y Bacardí trajeron al mundo a su primogénita y heredera Enriqueta Schueg Bacardí, convertida años más tarde en la Sra. Enriqueta Bosch y Lamarque al contraer matrimonio con uno de los herederos del imperio de los Bosch el Sr. José (Pepín) Mario Bosch y Lamarque, su padre Don José Bosch Vincens fue el copropietario de la finca que ocupaba toda la zona donde a principios del siglo XX se comenzaría a construir el reparto Vista Alegre, y uno de los hombres más ricos de la aristocracia Santiaguera, y quien junto a su Sra. Josefa Delgado Lamarque encargarían entre los años 1906-1910 al reconocido Arquitecto Santiaguero Carlos Segrera el diseño y construcción de lo que hoy en día se considera la “Casa más grande de Santiago de Cuba”, “El Palacio o Castillo de los Bosch” (hoy lugar que ocupa el Palacio de Pioneros de Santiago de Cuba, Una flor para Camilo), y años después de la mansión contigua, lujosa y también palacial residencia que fuera ocupada por el matrimonio de los herederos de ambos imperios Bosch y Bacardí.

Pero es que el Arquitecto Carlos Segrera con su profesionalismo y distinción se convirtió en el preferido por ambas familias Santiagueras y como les decía al inicio de la crónica también sería el el encargado del diseño de la Residencia de la calle San Basilio que perteneció la familia Schueg y Bacardí, hoy el elegante y de Alta Cocina “Restaurante 1900”, nombre que alude el comienzo del nuevo siglo de su existencia como residencia en la ciudad.

En 1909 los socios forman una sociedad mercantil regular y diez años después, firman la escritura de constitución en sociedad anónima comercial e industrial la Compañía Ron BACARDI SA.
Su presidente fue Emilio Bacardí Moreau y Enrique Schueg y Chassin su director de operaciones.
En el año 1919, bajo la dirección de Don Enrique Schueg y Chassin, las instalaciones de Santiago Brewing Company fundadas por el Sr. Eduardo Chibas fueron adquiridas por la Compañía Ron BACARDI SA. La fábrica de cerveza situada en el barrio San Pedrito de Santiago de Cuba, fue comprada con el único propósito de construir una nueva destilería Bacardí y dar servicio a una mayor demanda de consumo de los estadounidenses que viajaban en un gran número de Norteamérica a Cuba.
La nueva destilería fue inaugurada el 4 de febrero de 1922. El Presidente Emilio Bacardí Moreau, su sobrina Enriqueta Schueg y el empleado Marcos Martínez izaron la bandera cubana por encima de la destilería. Poco después una nueva fábrica de hielo de servicios de Santiago de Cuba abrió sus puertas en el lugar de la desaparecida fábrica de cerveza. En 1926, la Compañía Ron BACARDI SA. decidió hacer uso de las instalaciones de fabricación de cerveza. Esto se hizo con el propósito de producir cerveza para el consumo local.
Después de la muerte de Emilio Bacardí el 28 de Agosto del 1922, el nuevo Presidente Enrique Empresa Schueg asume el cargo y es contratado el Sr. George J. Friedrich de los Estados Unidos con el único propósito de producir cerveza Hatuey. Sr. Friedrich, un alemán Master Brewer y Farmacia, se acredita con la primera producción de Hatuey.
La Compañía Ron BACARDI SA. y los Cerveceros de Santiago Brewing Company en 1927 lanzaron la cerveza Hatuey.
Don Enrique Schueg penso para Hatuey el mismo principio que fue responsable del éxito de ron BACARDI, CALIDAD es la clave. La Compañía obtuvo un nuevo suministro de agua por un pozo y sustituyó las antiguas cubas de madera por acero inoxidable.
«Don Enrique decidió que Hatuey tendria un precio de calidad. Él no tenía intención de asumir las otras cervezas nacionales, sobre la base del precio, por lo que buscaba lo que hoy se llama un niche. De hecho, el niche con el tiempo crecio a ocupar más de la mitad del mercado cervecero de Cuba. «dejando al tiempo lo que es del tiempo».Bacardi Joaquín Fernández se convirtió en su chaperon».
A fin de garantizar la prima de la naturaleza de la cerveza Hatuey, Enrique decidió ofrecer bloques de hielo gratis con la compra de Hatuey. La cerveza más rápidamente creció en popularidad y se convirtió en la única cerveza fría, fácilmente disponible en la isla.
Sr. Joaquín Bacardí estaba interezado en la cerveza. Se graduó de Harvard con un título en ingeniería química y posteriormente asistió a la escuela de cervecería en Copenhague. Joaquín es reconocido como el primer Master Brewer y fue Director Técnico de Hatuey. Durante la década de 1950 Joaquin, el hijo de Enrique, el nuevo presidente José M. Bosch y Lamarque eran responsables de la vanguardia de Hatuey y del rápido crecimiento.
En sus primeros 21 años, la producción y las ventas en la fábrica de cerveza San Pedrito en Santiago de Cuba aumentaron cinco veces.

Retomando el tema de la residencia Schueg y Bacardí en el año 1971, inaugurada como el “Restaurante 1900” y Escuela de Alta Cocina abrió sus puertas para el asombro de los Santiagueros por su elegancia y distinción, pero hay algo que se volvió en este lugar un referente, “El negrito del 1900”, eran muchos los que así llamaban al recién inaugurado restaurante, y es aquí donde les va una historia muy poco conocida detrás de las esculturas del “negrito” y también del perro que lo acompaña.
Historia que llegó hasta mi hace algunos años contada por el Santiaguero Roberto Laterrade uno de los hijos del señor Pedro Laterrade, el primer director y el que inauguró esa casa cuando la convirtieron en escuela de gastronomía y Restaurante.
Así he guardado yo su inolvidable recuento:
[…]“Desde niño visitaba, conozco la historia y de su “negrito Monolito”, bueno, así lo conocían mucha gente por un chofer y amigo de mi padre por muchos años, déjame decirte y a lo mejor conoces la historia, era la pareja, o sea “el negrito Manolito” y su esposa, ellos fueron por mucho tiempo los acompañantes de cacería de los dueños de la casa (Amalia Bacardí y su esposo Enrique Schueg), ellos ensillaban los caballos y atendían y preparaban los fusiles de caza, por sus años de servicio, la familia Schueg y Bacardí mando a hacer sus esculturas, las donaron de un museo de Holguín, mi padre ( Sr. Pedro Laterrade) las mando a dar mantenimiento y el camión donde las llevaban se volcó, en un accidente, “el negrito Manolito” se le partió un brazo y una pierna y con daños menores pudo ser reparado sin problemas pero la “negrita”, su esposa quedó totalmente desecha y no se pudo recuperar, solo quedaron para contar la historia hasta nuestros días, “Manolito y el perro” (de raza Sabueso utilizado en las caserías) que siempre estuvo en la entrada del “Restaurante 1900”, increíblemente una vez se lo robaron, hace algunos años y creo apareció por Holguín, tiene historias!”[…]

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[…]”Mi padre se sabía hasta donde construyeron los ladrillos, la fuente del patio siempre la mantuvo llena de Goldfishes, todos mandarinas preciosos”.[…]

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[…]”De esta Escuela de Alta Cocina, salieron muchos gastronómicos de verdad, de los que pocos quedan, algunos escogidos para trabajar en el turismo cuando surgió Cubanacan, también muchos de ellos fueron a competencias internacionales ocupando primeros lugares en el mundo solo superados por los Chinos, ni los Franceses ni los Italianos que en los años 80’s eran los de mayor ranking internacional, en el gastroprak 86, Cuba ocupó el 2do lugar en el Mundo, justo reconocimiento a las habilidades demostradas por sus diestros cocineros, reposteros, cantineros y demás integrantes del equipo que participaron, definitivamente el “Restaurante 1900” es un lugar hermoso con mucha historia”. […]
Hasta nuestros días visitantes y Lugareños disfrutan de la reconocida imagen del “Negrito del Restaurante 1900”, con su sonrisa grande, su sombrero de cacería y sus pies descalzos junto a su inseparable perro cazador, nos recuerdan épocas pasadas de esta familia Santiaguera y su vida en la ciudad a principios del siglo XX, hasta su lado llegan y posan para hacerse la foto que no puede faltar con el “negrito” del “Restaurante 1900” la “Escuela de Alta Cocina” de Santiago de Cuba.

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