El Bacardi, el Ron del Murciélago es el ron más vendido del mundo, el más popular y el más importante en la actualidad. Desde 1830 hasta nuestros días, su historia y tradición supo hacerle frente a todo tipo de contrariedades.

Para conocer y comprender la historia de este fantástico ron, necesariamente debemos remontarnos siglos atrás en el tiempo, a las tierras españolas del pueblo de Sitges, en Barcelona, cuando Don Facundo Bacardí Masso, abandona su casa y deja todo atrás marchando a Cuba, con tan solo 15 años de edad.

Compartirles quisiera fragmentos de una crónica titulada “The mysteries of the secret formula of Ron Bacardí”. Recogida en un artículo del blog “The Cuban history”, donde nos narra los sucesos que enmarcaron la creación de nuestro Ron Bacardí por el Catalan Facundo Bacardí Mazó.
[…]Mientras contemplaba el mar y pensaba en su esperada fortuna, Don Facundo Bacardí Mazó gustaba repetir, en voz muy baja, la máxima que guiaba sus empeños de predestinado: “Els catalans de les pedres fan pans” (los catalanes, de las piedras hacen panes), frase que también resumía el espíritu emprendedor del pueblo que lo había visto hacer.
Facundo era oriundo del pueblo de Sitges, en Barcelona, y de su origen portuario le venia el amor al mar. Junto a varios de sus ocho hermanos desde los 15 años se había asentado en Santiago de Cuba, el 5 de agosto de 1843, cumplidos los 30 años, desposó a la joven Lucía Victoria Moreau, una espléndida muchacha de 21 años, hija natural de una emigrada franco-haitiana y de un capitán de Napoleón, dueño del cafetal El Amor, con la cual formaría la estirpe de los Bacardí Moreau.

Desde su asentamiento en Santiago, Facundo y sus hermanos trataron de imponer su genio comercial. En la misma década del 30, Juan y Magón Bacardí Mazó aparecen asociados con otros catalanes en la regencia de un almacén de víveres y ferreterías, así como en una pulpería. Mientras, el mismo año de su matrimonio, Facundo establece con Juan Carbonell y Bory una tienda de mercancías varias en la calle Enramadas y poco después, abren en El Cobre una mercería. Sin embargo, las crisis comerciales que azotan a Santiago en la década de 1850-60 impiden el despegue de los empecinados hermanos.

Cuentan que corría el año de 1860 y que Santiago recibía los efluvios de una nueva crisis económica. Facundo Bacardí, a bordo de “La Esperanza”, partió de la ciudad mientras su esposa Lucía Victoria, desde el muelle, le daba el adiós con un pañuelo malva perfumado con extracto de magnolias.
La última escala de la goleta ‘La Esperanza’, que daba viajes de Santiago a las islas menores, era la isla francesa de La Martinica. Pero había llegado ya el mes de octubre y un ciclón puntual empezó a barrer el Caribe. La nave, fondeada en puerto, espero el paso del huracán y mientras tanto, Facundo Bacardí empleo su ocio en beber el ron barato que se vendía en las tabernas del puerto. Una noche de tragos quiso la suerte que Facundo Bacardí, en medio de una borrachera, le prometiera a un francés rubio y refinado, un sitio en “La Esperanza”.[…]
[…] Facundo Bacardí, coqueteando con su destino, hizo asi una rápida amistad con aquel hombre que en sus maletas solo llevaba buenos litros de ron dulzón y extrañamente despojado de la dureza del famoso ron jamaicano que bebían los santiagueros. La amistad se tornó tan profunda que, mientras esperaba la salida del barco que lo llevaría a Marsella, el francés se alojó en la casa de Facundo y cada mañana, salía con él a contemplar el inmenso mar.
El día anterior a su partida, cuando bebían ya la ultima garrafa de ron, el francés le confesó a su amigo catalán que su oficio era vinatero y en prueba de agradecimiento eterno, le confesaría la fórmula secreta para fabricar aquel ron suave y fino, fuerte y agradable a la vez, con el que podría adueñarse del mercado de licores de la caliente villa de Santiago de Cuba. El francés habló y nació así el misterio de Bacardí y la historia de la fábrica de ron que, muchos años después, sigue produciendo el mejor ron del mundo, gracias a la celosa preservación de un simple y ancestral secreto.

96EA918B F46A 43BA 84EB 4E0ECD911AFE
Isla francesa de La Martinica.

En aquellos días de 1860, cuando la mítica historia del catalán Facundo Bacardí lo ubica aprendiendo la técnica licorera del nombrado vinatero francés, Santiago de Cuba, no era, ni mucho menos, la plaza fuerte de los licores cubanos. Por aquel entonces solo cuatro alambiques funcionaban con fines comerciales en la cálida ciudad y de sus torres de destilación apenas brotaba un aguardiente peleón y agresivo al paladar. El ron, en verdad, era patrimonio de la vecina Jamaica.

De los cuatro alambiques existentes en Santiago hacia 1862, uno era El Marino, propiedad de Manuel Idral y Compañía, el 24 de febrero del 1862 pasó a manos de José Bacardí y Compañía, por lo que esta fecha es considerada como la del nacimiento oficial de lo que sería la fábrica de Ron-Bacardí. […]

E9100A29 BF00 465C 99C5 A02D95860064
El Marino, propiedad de Manuel Idral y Compañía, el 24 de febrero del 1862 pasó a manos de José Bacardí y Compañía, por lo que esta fecha es considerada como la del nacimiento oficial de lo que sería la fábrica de Ron-Bacardí.
Facundo Jr., en honor a su padre y para celebrar el nuevo negocio familiar, plantó una palmera de coco en las afueras de la destilería. En los años siguientes, a medida que prosperaba el negocio, también lo hizo la palma de coco del joven Facundo. El árbol se convirtió en un símbolo perdurable de la familia Bacardí y espíritu de sus operaciones.

Después de una extensa experimentación, Don Facundo desarrolló un ron ligero, elegante, con un sabor que contrastaba con la popular aguardiente. Cuando se instalaron en adquirido alambique de Idral, Doña Amalia notó una colonia de murciélagos de la fruta que anidaban en los aleros de la destilería con techo de hojalata, y sugirió a su marido que el murciélago se convirtiera en el símbolo de ron Bacardí.
El murciélago de la fruta era una elección lógica para servir como un logotipo para un licor destilado a base de melaza. Como amigos naturales de la industria de la caña de azúcar, los murciélagos polinizan los cultivos y se alimentan de insectos que dañan la misma. La selección de los murciélagos también tiene raíces en el folclore, pues los murciélagos simbolizan la buena fortuna tanto en la comunidad Valenciana (región natal de los Bacardí) como en las poblaciones indígenas locales cubanos. De acuerdo a estas tradiciones, los murciélagos representan hermandad, la discreción y la fidelidad. El murciélago ha llegado a encarnar las cualidades de persistencia y determinación de los miembros de la familia Bacardí.
La insistencia de Doña Amalia en la selección de un logotipo memorable resultó ser una decisión de negocios inteligente. Muchos de los clientes potenciales de Bacardí eran analfabetos, y la imagen del murciélago les ayudó a recordar el ron.
Empezaron a pedir «el ron del murciélago” que estaba grabado en los barriles de ron. Cuando Bacardí comenzó a embotellar su propio ron, cada etiqueta contó con el murciélago Bacardí, y con la firma del propio Don Facundo se aprueba la calidad de los contenidos.
El logotipo del murciélago ha sufrido muchos cambios desde su nacimiento en Santiago de Cuba en 1862. La primera versión era un murciélago negro de aspecto realista sobre un fondo circular rojo. Después de la Guerra de Independencia de Cuba, la imagen se actualizó con un dibujo más detallado del murciélago y se le añadió la frase “marca de fabrica”. La versión del logo se mantuvo por más de medio siglo.

AD371B88 765A 4C86 A6F0 F8CF4C1B63F9
Facundo Jr., en honor a su padre y para celebrar el nuevo negocio familiar, plantó una palmera de coco en las afueras de la destilería.En los años siguientes, a medida que prosperaba el negocio, también lo hizo la palma de coco del joven Facundo. El árbol se convirtió en un símbolo perdurable de la familia Bacardí y espíritu de sus operaciones.

En 1959, se realizaron nuevos cambios en el logo, y han permanecido en gran medida hasta la fecha. Las características realistas del murciélago se han estilizado, y se añadieron detalles dorados. Entre 2002 y 2005, se le realizaron retoques de menor importancia: se giró la cabeza del murciélago hacia la derecha como un símbolo de mirar siempre al futuro.

[…]Pero cuando es que aparecen desde aquel Febrero del 1862, los primeros misterios en torno a la fabricación de este ron santiaguero?.
Rápidamente el duro aguardiente que se obtenía de los alambiques adquiridos empieza a mejorar su sabor, en virtud de las mezclas paulatinas y los añejamientos que lo convierten en ron. Al mismo tiempo, los Bacardí y Bouteiller dejan envejecer en barriles de roble cierta cantidad de aguardiente puro, que duerme en sus bodegas durante doce años y da lugar al primer ron genuinamente cubano: el cotizadísimo Bacardí 1873 o Extra Seco, exento de cualquier tipo de mezclas. Así, entre 1862 y 1874, las bebidas producidas por la fabrica de la calle Marina baja No.32, fueron mejorando su calidad gracias a mezclas insospechadas por otros licoreros cubanos y, poco a poco, empezaron a trascender el mercado nacional.
Había nacido al fin, en Santiago de Cuba y por medios enigmáticos, un ron suave y agradable, el mismo que apenas 30 años después de creado regresaría de la Feria Mundial de París con una Medalla de Oro y se convertiría en la marca de los Reyes de España. “El Rey de los Rones y el Ron de los Reyes”.

Apenas extraido de un barril el primer litro del excelente Ron Extra Seco, justamente el 10 de Noviembre de 1874, su hermano Jose Bacardi, hasta entonces socio principal de la empresa, había decidido abandonar un negocio que rendía muy escuálidas ganancias y exigía la paciencia de un condenado. Pero, un mes despues, el otro socio, el frances Jose Leon Boutellier tambien abandonaba el juego y dejaba a Facundo como único dueño de la raquítica fábrica que en doce años solo había dejado pérdidas.
Es entonces cuando el viejo Facundo, decide fundar su propio clan. El último día de aquel año 1874, don Facundo convocó a sus hijos Emilio y Facundito Bacardí Moreau y, con el tono ceremonioso que lo caracterizó, creó el consorcio Bacardí-Moreau: le confio a sus hijos el secreto del vinatero frances y les exigió que aquella fórmula, así como las acciones de la empresa ruinosa, que pronto dejaría de serlo, solo podían pasar de padres a hijos hasta la eternidad.

Para el año 1880, el hijo de Don Facundo, José Bacardí, toma la iniciativa en la expansión de la empresa hacia la Habana tras la gran popularidad y el crecimiento de su ron.

E80DB88B 16B9 418C B13F 517BD83F61DF


Don Facundo Bacardí y Mazó, con setenta y cuatro años de residencia en la tierra y más de cincuenta en Santiago de Cuba, murió al fin el 9 de mayo de 1886, dejando como herencia una fábrica de licores artesanal y pequeña, pero muchos, muchos barriles repletos de ron Y un secreto.
En el año 1910 se construye una planta embotelladora en Barcelona y Bacardi, se convierte así en la primer empresa multinacional en expandir su mercado desde Cuba al resto del mundo.

Mientras que en Santiago de Cuba en la misma calle Marina baja No.32 en tres naves construidas por los descendientes del viejo Don Facundo, donde se produjo hasta 1960 el ron Bacardí, ya famoso en todo el universo.[…]

27642789 3602 47E2 82D7 0F6D17B72963

La Institución de los Bacardí, proyectada y construida por el maestro de obras Gerardo Vega Wright, quien años después también sería el autor del edificio aledaño destinado al alambique, o sea a la Destilería de Ron en el 1914, ubicado en Peralejo No.3 e/ Gonzalo Quesada (San Ricardo) y Narciso López (San Antonio).
La Arquitectura determinada para el primer edificio fue de estilo ecléctico, contó originalmente con una planta compacta rectangular, de la que se adelantaban a cada extremo dos volúmenes, que producían en el tramo central un entrante o patio adoquinado que contenía vegetación.

En la Arquitectura de este nuevo y moderno edificio de la Compañía de Ron Bacardí quedó “La Palmera de la suerte”, aquella que guardó el recuerdo de su primer local del año 1862, sembrada en las afueras de la destilería por Facundo Jr., en honor a su padre y para celebrar el nuevo negocio familiar, a través de los años en la medida que prosperaba el negocio, también lo hizo la palma de coco del joven Facundo. El árbol se convirtió en un símbolo perdurable de la familia Bacardí y espíritu de sus operaciones.

Antes de 1919, existia en Santiago de Cuba la “Santiago Brewing Company” fundada por el Sr. Eduardo Chibas.
Durante este mismo año, la Compañía de Ron Bacardí SA., era dirigida por Don Enrique Schueg y Chassin. La Fábrica de Cerveza situada en el barrio San Pedrito de Santiago de Cuba, fue comprada con el único propósito de construir una nueva destilería Bacardí y dar servicio a una mayor demanda de consumo de los estadounidenses que viajan en un gran número de América a Cuba.(esta historia será recogida en futuras crónicas, sobre los inicios de la Cervecería Hatuey de Santiago de Cuba).

Alrededor de la década de 1950, la destilería se amplió, con la construcción de un edificio en lo que constituía el patio original, con códigos racionalistas que nada se integraban al utilizado en la edificación originaria,con sobriedad, adecuándose a la función industrial destinada: zócalo sencillo, pilastras adosadas con incisiones horizontales, arquitrabe moldurado, un friso decorado con sencillez, pretil macizo enmarcado por molduras e interrumpido a tramos por pilares sobre los que se encontraba una esfera y sobre ella el murciélago con las alas desplegadas, símbolo del ron que aquí se producía.

Otras estructuras se fueron añadiendo al Entorno arquitectónico. De inmediato se observaron otras instalaciones surgidas a lo largo del siglo XX que formaron parte de este complejo industrial, como los grandes almacenes don Pancho, el edificio dedicado a alambique (ambos de la segunda década del siglo XX), y el construido a finales de la década de 1940, en el que hoy se encuentra parte del proceso productivo, almacenes oficinas y área comercial.

Otra de las dependencias fue la destinada a oficinas y depósitos, ampliada en 1923, ubicada en la calle Aguilera, es una construcción medianera ecléctica, de dos plantas con detalles muy especiales, como las paredes que están tratadas con ladrillos a vista.
La planta baja es una secuencia de once arcos de medio punto y dos carpanel apoyados en sencillas pilastras cuyo detalle más significativo son sus pedestales en los que aparece en alto relieve el murciélago, símbolo de la compañía. La segunda planta presenta balcones aislados de varias dimensiones y barandas de hierro de rebuscadas formas.
Resulta interesante el tratamiento de los enmarques en ambos niveles, pues las dovelas resaltan sobre el fondo de ladrillos, enfatizando todos los arcos, sobre todo los de la segunda planta donde aparecen de forma geometrizada, siendo esto algo novedoso. Originalmente estuvo dedicado el primero a almacén y despacho de expediciones y el segundo a oficinas, salón de conferencias y cantina.

En la década del 60 del siglo pasado, los últimos dueños del consorcio, los descendientes del viejo Don Facundo Bacardi, habían partido, llevándose consigo los secretos que, durante un siglo, habían normado la producción del mejor ron del mundo.
La compañía Bacardí trasladó sus operaciones a Puerto Rico. Tiene la destilería de ron más grande del mundo en el municipio de Cataño Puerto Rico cercano a San Juan. Aunque la mayoría de las operaciones todavía se centran en Puerto Rico, las oficinas centrales (y la sede social) de la corporación se ubican en las Bermudas donde se registró como Bacardi Limited y en México tiene una planta de manufactura.
Continúa siendo una corporación familiar y privada. En 2004 los beneficios de la compañía fueron aproximadamente de 3300 millones de $. En 1992 adquirió la italiana Martini & Rossi y en 2005, el “ron Bacardi” era el segundo espirituoso más vendido en el mundo. Además del famoso ron, la corporación posee las marcas de vodka Eristoff, el whisky Dewar’s y la ginebra Bombay Sapphire, entre otros.

Referencias: TheCubanHistory.com, Wikipedia, Librería digital de la UM.