En 2015, en OnCuba, el colega Eric Caraballoso publicaba un texto periodístico un tanto alterativo e inquietante donde «cuestionaba» si el malecón de Santiago de Cuba fuese realmente eso, un malecón. Dicho así a secas podría ser un poco duro.

En realidad nos adentraba a un pequeño análisis de la palabra «malecón» en sí y nos ponía a reflexionar, y lo hacía justo cuando la ciudad acababa de cumplir 500 años y este lugar era, a mi juicio, el regalo más apreciado por las personas.

A cinco años reproducimos íntegramente el texto pues nos parece interesante, y más allá de ser o no un malecón, este sitio en La Alameda siempre ha tenido un lugar especial entre los santiagueros.

No obstante allá va: Santiago de Cuba ¿tiene o no un malecón? ¿Qué creen ustedes?

malecon de santiago de cuba

Vamos al malecón… de Santiago

Pues sí, ya Santiago de Cuba tiene su malecón. No es que la noticia sea de ayer –su apertura oficial fue en julio pasado, durante los festejos por los 500 años de la urbe–, ni que el hecho tenga un cariz extraordinario. A fin de cuentas, parece natural que una ciudad se empeñe en engalanar su cercanía a la bahía que circunda.

Tampoco el problema es que el malecón sea, en sí mismo, un problema. En lo absoluto. A pesar de su acelerada construcción, cuyas huellas pueden rastrearse sin gran esfuerzo en las superficies nunca rectas de las numerosas jardineras-bancos y del propio muro con vista al mar, el sitio le ha impregnado un nuevo espíritu y significado a una zona histórica que padecía desde hacía algunos años cierta desidia y olvido institucional.

malecon santiago de cuba foto J. Loo Vazquez

Bien visto, el malecón se ha convertido en uno de los espacios más concurridos del Santiago actual. Su edificación ha hecho que buena parte de los santiagueros se encaminen hacia allá a pasear con su familia y que los visitantes que llegan a la ciudad en cualquier época del año tengan una nueva y atractiva fotografía para alimentar sus recuerdos. Y ello es bueno no solo para el turismo, sino también para las dinámicas sociales, citadinas.

cartel cuba malecon santiago de cuba foto J. Loo Vazquez

Lo que sucede con el malecón –al menos lo que me sucede personalmente, al igual que a otras personas que así me lo han comentado– es un problema más bien del lenguaje y su significado. Me explico:

Si nos remitimos al sentido llano de la palabra, «malecón» es aquel muro grueso construido a la orilla del mar para contener la fuerza del agua. Así, más o menos, dice el diccionario. Sin embargo, la mayoría de los cubanos, e incluso no pocos asiduos de otras partes del mundo, tiene de ella una representación más precisa, casi arquetípica: el malecón de La Habana.

Para cierta zona del imaginario nacional, y con perdón de Cienfuegos, Manzanillo, y cualquier otra ciudad de Cuba que proclame con orgullo su propio muro frente al mar, las palabras malecón y Habana son prácticamente sinónimos. Puede que sea una visión un tanto reduccionista, y hasta injusta con los muchos edificios y lugares emblemáticos de la capital cubana, pero aun así resulta certera. Quítele usted el malecón a La Habana y le habrá mutilado el alma, el latido de su propia existencia.

malecon de la ciudad de santiago de cuba foto J. Loo Vazquez

1 Comentario

  1. Me quedé con deseos de seguir leyendo. Para mí so es un malecón que cumple un propósito y la población la disfruta. Cuando voy a mi Santiago querido siempre pasó un rato allí.

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