Las primeras preguntas que les hizo Colón y su compañía a los nativos de Cuba se referían al oro y la plata, se escuchaban muchas historias sobre las riquezas que allí existían, pero toda su búsqueda no produjo nada de valor y los siglos posteriores no agregaron mucho a lo que fue primero descubierto. Se encontró algo de oro y plata, pero realmente no fue mucho, y las riquezas minerales de la isla permanecieron ocultas hasta 1524, cuando se descubrió cobre cerca de Santiago de Cuba, y aquí creció el pequeño pueblo minero del Cobre.
Desde esa fecha se han encontrado y trabajado depósitos de asfalto, hierro, manganeso y sal que quizás no han sido altamente explotados por la falta de recursos, recursos que tampoco tenían los colonizadores Españoles cuando establecieron en el 1880 convenios con los Norteamericanos de inversiones en Cuba, para la extracción de hierro y cobre que desde siempre fueron el oro y la plata codiciados.
Los distritos mineros de Cuba estaban confinados casi exclusivamente al extremo montañoso o oriental de la isla, la provincia de Santiago de Cuba era el principal productor. Su producto líder era el mineral de hierro, extraído principalmente por empresas estadounidenses con corporaciones estadounidenses.

Desde el 1880 del siglo XIX, varias compañías norteamericanas como Juraguá Iron Company, Spanish American Iron Company y Sigua Iron Company, realizaron inversiones para la explotación del hierro al este de Santiago de Cuba. La Spanish-American Iron Company (División Daiquirí), era una filial de la Bethlehem Iron Company de Bethlehem, Pennsylvania y la Pennsylvania Steel Company de Harrisburg, Pennsylvania.

Juragua Iron Company fue la primera de las compañías estadounidenses en interesarse en la minería de hierro en Cuba.
La compañía fue a Cuba por primera vez a principios de la década de 1880 para comenzar la extracción de mineral de hierro. Su capital estaba controlado por la Bethlehem Iron Company de Bethlehem, Pennsylvania y la Pennsylvania Steel Company de Harrisburg, Pennsylvania. Envió su primer mineral de hierro desde Cuba en 1884. La compañía fue la más exitosa de las compañías mineras de hierro estadounidenses que operaron en Cuba a fines del siglo XIX y principios del XX.

Para alentar la extracción de este mineral, la Corona de España emitió, el 17 de abril de 1883, un real decreto con el siguiente efecto: “que por un período de veinte años a partir de esa fecha, las compañías mineras deberían estar libres de todos los impuestos sobre la superficie de todas las reclamaciones de hierro o combustibles, que los minerales de todas las clases deben estar libres de todos los impuestos a la exportación, que el carbón traído por las compañías mineras para su uso en su trabajo debe estar libre de todos los impuestos de importación, que los combustibles y el mineral de hierro deberían estar exentos del tres por ciento impuesto sobre las materias primas, que las compañías mineras y metalúrgicas deben estar libres de cualquier otro impuesto, que por un período de cinco años las compañías mineras deben estar exentas del pago de aranceles sobre toda la maquinaria o materiales necesarios para trabajar y transportar el mineral, que las embarcaciones que ingresen en lastre y naveguen con mineral debian pagar un arancel de cinco centavos por tonelada de cuotas de navegación, y que las embarcaciones que ingresan con carga destinada a las compañías mineras deben pagar $ 1.30 por tonelada de navegación y cuotas portuarias en toda esa carga, y en el resto de la carga según tarifa general”.

Bajo este estatuto, Juragua Iron Company, abrió minas en Firmeza, colocó un ferrocarril a veinte millas de largo desde ese punto hasta La Cruz en la Bahía de Santiago, en este ferrocarril se emplearon locomotoras de vapor como la conocida por «La Cachimba», además de planchas, góndolas y otros carros para cargar el mineral. Los obreros y sus familias tenían que viajar en los mismos carros de cargar el mineral, para la administración disponían de una cigüeña sin techo con asientos de madera y para los americanos y personal de más alto rango, usaban un carro más lujoso y una locomotora conocida como «La Jardinera», se construyeron innumerables muelles en,1884 envió la primera carga de hierro mineral.
La compañía tenía una excelente flota de vapores de hierro. Las minas de esta compañía trabajaron extensa y exitosamente, la Spanish American Iron Company y Sigua Iron Company también compraron minas al este de las propiedades de Juragua y de inmediato comenzaron a desarrollarlas.

La Spanish American Iron Company, registrada bajo las leyes de West Virginia y propiedad exclusiva de ciudadanos estadounidenses, construyó cuatro millas de ferrocarril de ancho estándar desde sus minas hasta la Bahía Daiquirí, a unas dieciséis millas al este del puerto de Santiago de Cuba.
La compañía construyó un muelle de acero de 3000 toneladas de capacidad, un muelle de desembarco, boyas, amarres para este puerto minero a un costo de $500,000.
El trabajo de preparación de este puerto retrasó la apertura de las minas y no fue hasta mayo de 1895 que se mandó la primera carga.

La Sigua Iron Company, por su parte construyó una carretera de calibre estándar de nueve millas de largo desde sus minas hasta la Bahía de Sigua, y allí construyó un rompeolas y un muelle de madera.
Esta empresa durante los primeros dos años de operaciones despachó 21.853 toneladas. Más tarde, las minas se cerraron, y durante la guerra entre España y Cuba, el muelle, la casa de máquinas, las locomotoras y los edificios de la compañía en la bahía de Sigua fueron destruidos por completo en el curso de un enfrentamiento entre las fuerzas españolas y cubanas.

La extracción en Daiquirí inicialmente, se realizaba mediante cortes que se hacían a la montaña de mineral para sacar el mineral a flor de tierra, el mismo caía y se iba acumulando en la base de la montaña, donde se llenaban con paleadoras dos volquetas, que bajaban pendiendo de un cable por planos inclinados, cuando una se vaciaba la otra llena bajaba y hacia subir la vacía por efecto del peso del mineral, de ahí lo cargaban en planchas del ferrocarril para trasladarlo a los molinos y de estos al embarcadero. Para los cortes se empleaban mandarrias, picos y pistolas de aire además de explosivos fabricados con pólvora y fulminantes.
Posteriormente se eliminó la forma de cortes a cielo abierto y se comenzó así a emplear la construcción de túneles que eran muy peligrosos ya que no se construían con las normas adecuadas.

La Spanish American Iron Company y la Juragua Iron Company permanecieron en funcionamiento durante toda la guerra entre España y Cuba, aunque estaban ubicadas en las inmediaciones de las posiciones de las tropas españolas y las fuerzas cubanas, mantuvieron una estricta neutralidad y continuaron enviando mineral hacia los Estados Unidos hasta que fueron cerradas por orden de las autoridades españolas, después de la declaración de guerra entre los Estados Unidos y España. Las tres compañías que fueron las únicas que han operado minas en la provincia de Santiago de Cuba, representaban una inversión de capital estadounidense de aproximadamente $ 8,000,000.

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A partir de la declaración de Guerra de Estados Unidos a España, exactamente el día 20 de junio del 1898 se celebra una reunión entre William Thomas Sampson y el General William Rufus Shafter en el vapor Seguranza, surgiendo discrepancias entre los oficiales norteamericanos, que no tenían un plan elaborado para el desembarco, siendo finalmente, ese mismo día cuando sostienen un encuentro con Calixto García, donde el general mambí les expone y es aceptado el plan propuesto por el General Demetrio Castillo Duany, que fue finalmente el que se llevó a cabo:
“desembarco de las tropas norteamericanas por Daiquirí y Siboney con apoyo de las fuerzas mambisas y avance posterior hacia Santiago de Cuba”.

El 21 de junio de 1898 se traslada un contingente de 630 hombres de las tropas del coronel Carlos González Clavel desde Aserradero hasta la playa de Sigua, en el barco norteamericano Leone, desembarcando a las 4:00 de la tarde, estos hombres van a reforzar a los 780 pertenecientes a la brigada de Ramón de las Yaguas al mando del general Demetrio Castillo Duany, fuerza mambí que sería la vanguardia que marcharía hasta el poblado de Daiquirí, en el suroeste de Santiago de Cuba, tomándolo en horas de la mañana del día 22, facilitando así después de eliminar todos los obstáculos, el primer desembarco de las tropas norteamericanas, ocurrida aproximadamente a las 10:30. A pesar de las señales que les hacían desde la costa, los norteamericanos cañonearon el lugar causando heridas a dos cubanos.
Al finalizar la primera jornada habían desembarcado unos 6 mil hombres, entre ellos la división del general Lawton, toda la brigada independiente del general J.C. Bates y una brigada de la División de Caballería del mayor General Wheeler.
Las operaciones de desembarco se mantuvieron durante los días 23 y 24 de junio, logrando desembarcar las tropas norteamericanas, unos once mil hombres por este lugar, así como el armamento y la logística necesaria.
Con las fuerzas cubanas en la vanguardia, los norteamericanos avanzaron sobre Firmeza hacia el noroeste y Siboney en la línea costera.

Monumento y acto recordatorio del primer desembarco de las tropas estadounidenses por la playa Daiquiri en Santiago de Cuba durante la Guerra Hispano-Americana, el 22 de junio de 1898.

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El 24 de junio se produjo, a pocos kilómetros de distancia, un combate en la localidad de Las Guásimas hasta donde se habían retirado los españoles procedentes de Daiquirí y Siboney, pero luego de rechazar el ataque estadounidense decidieron replegarse nuevamente, dejando además otras dos localidades, Sevilla y Redondo.
Aunque superado en número por los españoles, el contingente americano fue capaz de forzar un repliegue de las tropas españolas en la ciudad de Santiago.
En la loma de San Juan, 750 soldados españoles recibieron la orden de mantenerse contra la ofensiva estadounidense el 1 de julio de 1898.
Por razones aún no del todo claras, el general español Arsenio Linares no reforzó esta posición, escogiendo mantener aproximadamente 10.000 hombres en reservas españolas en la ciudad de Santiago de Cuba.
El afianzamiento español en la cima de la loma de San Juan, aunque bien construido, estaba mal situado, lo que hacía difíciles incluso los disparos de rifle a bocajarro a los avances de los estadounidenses, ese mismo día se desarrolló uno de los combates más importantes entre las fuerzas beligerantes, donde cayeron cientos de oficiales y soldados de los ejércitos contendientes. El sitio quedó marcado por las trincheras y las municiones empleadas en el cruento combate, España había perdido la guerra.
Muy cerca de la loma de San Juan el 17 de julio de 1898 fue acordada la capitulación de Santiago de Cuba bajo la hermosa Ceiba declarada el “Árbol de la Paz”, bajo su sombra se firma el fin de la guerra hispano-cubana-Norteamericana.

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Reunión del 17 de Julio de 1898, en la Loma de San Juan, bajo la frondosa ceiba, donde se firmó el fin de la guerra Hispano-Cubana-Americana.

Durante la primera intervención norteamericana fueron construidos un pequeño obelisco y un fortín con la idea de perpetuar la batalla de La loma de San Juan, pero no fue hasta finales de la década de 1920, que se logró convertir el sitio en un parque conmemorativo.

No pasó mucho tiempo de terminada la guerra, los Españoles se retiran de Cuba y las corporaciones mineras norteamericanas reabren los trabajos de extracción en la minas y es precisamente en esas minas de hierro Santiagueras donde surgió la verdadera y única Historia de la creación del Cóctel Daiquirí y a su vez las razones de su nombre, corrían los días finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la ciudad de Santiago de Cuba, cuando el ingeniero Giacomo Pagliuchi, capitán del ejército norteamericano, una vez concluida la guerra de independencia de Cuba, consiguió capital estadounidense para reactivar unas viejas minas de cobre, situadas cerca de Santiago de Cuba, de las cuales Pagliuchi era el director. Cuentan que mientras Pagliuchi cumplía este trabajo fue de visita a la mina de Daiquirí, donde ejercía como ingeniero de minas el estadounidense Jennings Cox, era un expatriado estadounidense que trabajaba en Santiago de Cuba para la Spanish American Iron Company, registrada bajo las leyes de West Virginia y propiedad exclusiva de ciudadanos estadounidenses, la misma que construyó cuatro millas de ferrocarril de ancho estándar desde las minas hasta la Bahía Daiquirí para la explotación del hierro.

Después de terminada la jornada de trabajo Pagliuchi sugirió tomar algo, junto a los estadounidenses que lo acompañaban y dicen que en la despensa del ingeniero Jennings Cox no había ni ginebra, ni Vermouth solamente ron, Cox cauteloso acerca de servir el ron local solo, le agregó jugo de limon, azúcar, agua mineral y bastante hielo picado para mejorar el sabor, batieron esta mezcla e inmediatamente se dispusieron a beberlo.

Pagliuchi pregunto a Cox: «¿Cómo se llama este cóctel?» A lo que Cox respondió: «Rum Sour». En los Estados Unidos había una bebida que se llama whisky sour que se hace con whisky, azúcar, limón, hielo. Entonces Pagliuchi dijo: «Ese nombre es muy largo. ¿Por qué no llamarlo Daiquirí?» y así desde aquel día quedo sellado el nombre del afamado y mundialmente conocido cóctel DAIQUIRÍ”.

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Manuscrito de puño y letra del Ingeniero Estadounidense Jennings Cox de la receta del cóctel Daiquirí.

Plagliuchi, Cox y los invitados no pararon allí, continuaron la divertida reunión de colegas e ingenieros mineros en el Bar del «Club Americano», situado en el desaparecido y recién estrenado Gran Hotel Venus de Santiago de Cuba, concebido por el Arquitecto Carlos Segrera en los principios del siglo XX, situado en la esquina de Santo Tomás con la calle Heredia y allí y ante la presencia de varias personas conocidas, pidieron un Daiquirí, entonces Cox explicó cómo se hacía, recomendando batirlo y servirlo muy frío. Algunos de los amigos que estaban en el bar también pidieron Daiquirí, a todos les gustó y muy pronto este cóctel se hizo popular en Santiago de Cuba de donde salio para La Habana.

Aunque cóctel Daiquirí surge en Santiago de Cuba y su creador fue el Ingeniero Norteamericano radicado en Santiago Jennings Cox, vale aclarar que desde antes la combinación de 2/3 de ron y 1/3 de limón era sin lugar a dudas un calmante para la sed de los mambises (libertadores cubanos) en sus campañas contra el ejército colonial español durante la segunda mitad del Siglo XIX. Era también un excelente remedio para calmarse después de recibir heridas o para disponerse al combate. Algunos preferían endulzar esta mezcla de ron y limón con miel. Es esta la razón por la que con frecuencia se veía colgar de la montura de la cabalgadura de los mambises, una botella llena de «Canchánchara», nombre que daban a esta bebida.

El consumo de la bebida permaneció localizado en Cuba hasta 1909, cuando el almirante Lucius W. Johnson, un oficial médico de la Marina de los EE. UU. probó la bebida de Cox. posteriormente lo presentó al Army and Navy Club en Washington, DC y a los puertos de escala de la Marina en todo el mundo.
Asi se suministraba vitaminas a los la marinos al agregar cítricos a su ron, sobretodo para contrarrestar el escorbuto. Entonces el éxito del recién nacido Daiquirí en el Ejército y la Armada fue enorme.

El ingeniero Jennings Cox vivió en Santiago de Cuba y allí el escritor y periodista Richard Harding Davis (un novelista y periodista estadounidense, conocido sobre todo como corresponsal de guerra en conflictos como la Guerra hispano-estadounidense, la Segunda Guerra Bóer, y la Primera Guerra Mundial. Su escritura fue de gran ayuda para la carrera política de Theodore Roosevelt y también jugó un papel importante en la evolución de las revistas de prensa estadounidenses), escribió su novela Soldados de la fortuna (1897) mientras era un invitado en su casa.

Y aquí les cuento la historia que por novedosa he dejado para el final, en el Santiago de Cuba de finales del siglo XIX, aquí les va, en la calle Santa Lucía Alta #9 vivió por muchos años el matrimonio de Federico Ramsden y Susana de la Torre, nacidos en Santiago de Cuba.


Su hija Isabel Ramsden de la Torre contrae matrimonio en los principios de siglo con el también Santiaguero Guillermo Schumann Poveda, de esta unión nacieron sus tres hijos Federico (Fredy), Lucia (Lucy) y Maria Schumann Ramsden, desafortunadamente y por razones que desconozco el matrimonio de Isabel y Guillermo termina y años después y por esos derroteros que la vida toma, Isabel Ramsden conoce al Ingeniero estadounidense Jennings Cox, se une a el en su segundo matrimonio y juntos crían a los tres niños, Cox también tuvo una hija en los Estados Unidos de nombre Ada Cox Fischer, por cierto visito a su padre en Santiago de Cuba en múltiples ocasiones.


Al pasar los años una de las hijastras de Cox, Lucy Schumann Ramsden contrae matrimonio con el Santiaguero Luis Puig y tienen dos hijos Carmen y su hermano Guillermo Puig Schumann nietos por crianza de aquel Ingeniero Estadounidense que se enamoró perdidamente aquella hermosa Santiaguera que lo hizo establecerse en Santiago de Cuba, los hermanos Puig salieron de Cuba para los Estados Unidos.

Para cerrar esta historia les pregunto a todos los Puig Santiagueros, sabían que por casualidad pertenecen ustedes a la familia de la historia? Ojalá y alguno me responda.
Gracias al señor Cox a su señora Isabel también a toda esta Familia Santiaguera/Estadounidense por el regalo de una gran historia de amor entrelazada al nacimiento del coctel Daiquirí.

Restos del Puente de la línea férrea que traía los minerales de Daiquirí, Juragua y Firmeza hasta la Bahía, estos restos se encuentran en zona de Altamira, Santiago de Cuba y los Santiagueros identifican el lugar por “Los Muros”.

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