La musicalidad es un atributo que se destaca en Santiago de Cuba como uno de sus atractivos fundamentales, la ciudad atesora varios himnos compuestos en diferentes épocas y contextos históricos, entre ellos algunos dedicados a la Virgen de la Caridad del Cobre y Santiago Apóstol, patrón de la ciudad.

Dedicado plenamente a la ciudad de Santiago de Cuba la historia musical ha revelado la existencia de un solo himno, gracias a que es Santiago de Cuba una de las ciudades que tiene el privilegio de contar con el talento creador capaz de honrarla y exaltarla, talento fruto de la inspiración de sus hijos.

Del poeta y empleado municipal Arturo Clavijo Tisseur, nos llega una composición de cuatro versos, musicalizada por Enrique Bueno Formell, director de la Banda Municipal de Música, durante la Alcaldía de Desiderio Arnaz, fue un reconocido director de Orquestas bailables, compositor, conferencista y escritor de canciones y danzones, la musicalizacion para voz y piano del Himno de Santiago de Cuba lo reconoció para siempre en nuestra historia musical, su hermano Francisco de Asís Justiniano Formell, orquestador, compositor y pianista, quien dirigiera en el año 1933 La Banda Municipal de Santiago de Cuba, era el padre del desaparecido director de Orquesta, Juan Formell.

La propuesta fue remitida al Ayuntamiento santiaguero como Canto a la Ciudad en septiembre de 1928, y luego de haber sido escuchada por los miembros de la Cámara Municipal y los técnicos elegidos para la ocasión, el 19 de Noviembre del propio año el Cabildo decidió aprobar y declarar como Canto a la Ciudad el Himno de Santiago de Cuba, según lo refleja el siguiente acuerdo tomado por dicha institución:
Se declara como Canto a la Ciudad el Himno de Santiago de Cuba, de cuya misa digo: “música es autor el Sr. Enrique Bueno y Formell; y de la letra el Sr. Arturo Clavijo Tisseur; que se haga una numerosa impresión de esta obra musical para repartir en las escuelas públicas y planteles privados, sufragándose los gastos de impresión con cargo al capítulo de Impresos de la Secretaría de esta Cámara”.

Texto integro del Himno de Santiago de Cuba.
Por lo heroica, gentil y fraterna,
Como el Genio que urdió su ideal,
La ciudad de Santiago es eterna
Concreción del pasado inmortal

Comprendiendo su fiero destino
Puso en alto su ingente valor,
Y en la cruz de su propio camino
Hizo astillas el yugo opresor.

En su suelo, que es vivo trofeo
De enseñanza y ejemplo mambí,
Floreció la visión de Maceo
Y el sueño triunfal de Martí.

Y por eso a la sombra gloriosa
De una ceiba en su suelo feraz,
Firmó Cuba la página hermosa
Que nos habla del triunfo y la Paz.

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Un proceso de restauración y digitalización de sus partituras comenzó en función del rescate de esta composición musical de principios del siglo XX, luego de estar casi un siglo olvidado en los Archivos de la Sala de Fondos Raros en la Biblioteca Provincial Elvira Cape, el Himno de Santiago de Cuba fue reestrenado en el céntrico Parque Céspedes frente al antiguo Ayuntamiento.

El Himno de Santiago de Cuba aparece entre las 350 obras que se registran dedicadas a esta oriental ciudad, en una composición que refleja en sus letras todo el patriotismo de sus moradores. Es precisamente el patriotismo de la marcha Santiaguera uno de los principales valores identitarios que encontró la musicóloga Irania Silva, profesora del Conservatorio Esteban Salas y a quien corresponde el mérito de desempolvar el Himno de la Ciudad Santiago de Cuba.

A colación del tema les propongo conocer otro de los Himnos a lo largo de nuestra historia es el Himno a La Virgen de la Caridad del Cobre.
El autor de la letra del Himno a la Virgen Caridad del Cobre fue el sacerdote Juan J. Roberes, aunque desconocemos la fecha en que fuera compuesta la misma. El himno fue cantado durante muchos años con la música del Himno Nacional Cubano y a veces con la del Himno Invasor.
El Profesor Félix Rafols y el sacerdote salesiano Salvador Herrera compusieron en la ciudad de Camagüey sendas partituras para el Himno que, sin embargo, el Himno a la Virgen de la Caridad siguió cantándose con la música de nuestro Himno Nacional.

En 1958, en los preparativos para el Primer Congreso Nacional Católico a celebrarse en La Habana el siguiente año de 1959, se quiso remediar la necesidad de que el Himno a nuestra Patrona pudiera contar con música propia. A tal efecto se convocó a un concurso entre compositores y resultó elegida la partitura del musicólogo catalán radicado en Camagüey, Félix Rafols.
La culminación del Congreso, en noviembre de 1959, fue una celebración apoteósica que contó con la presencia de miles de cubanos de toda la Isla, y de la imagen de la Virgen de la Caridad como conclusión de un recorrido por las ciudades de Cuba desde su Santuario del Cobre.
El Himno fue cantado durante la magna concentración y desde entonces es el Himno Oficial a la Virgen de la Caridad.

Himno a la Virgen de la Caridad del Cobre.
Salve, salve, delicias del cielo
Virgen pura, suprema beldad,
salve excelsa Patrona de Cuba
Madre hermosa de la Caridad.

Si de Cuba en las bellas comarcas
elegiste, Señora, un altar,
para hacer la mansión de prodigios
y a tus hijos de dichas colmar.

Cuando el llanto era el pan de tus hijos
y su vida terrible ansiedad,
eras tú, dulce Madre, la estrella,
que anunciabas la aurora de paz.

No abandones ¡oh! Madre, a tus hijos,
salva a Cuba de llantos y afán,
y tu nombre será nuestro escudo,
nuestro amparo, tus gracias serán.

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