La cascada conocida como “Cascada de Juan González” es la cuenca de recepción y desagüe que encontró en su curso montañoso el Arroyo Juan González, en las cercanías del Río Nima-Nima de Santiago de Cuba,uno de los tantos arroyos o riachuelos y ríos que nacen en lo alto de la Sierra Maestra, tiene una elevación máxima de 7 metros sobre el nivel del terreno, representando uno de los saltos más grandes que encontró a su paso el Arroyo con el mismo nombre en la empinada topografía de la campiña serrana, cuya corriente de agua natural fluye con continuidad, pero que a diferencia del río Nima-Nima tiene un escaso caudal, es precisamente esta la razón por la que vemos periodos de poca emisión en su cascada y en estaciones de sequías grandes puede incluso desaparecer, lo que la hace dependiente de la temporada de lluvia para su existencia.
El Arroyo Juan González y su Cascada junto al Río Nima-Nima son una representación de los grandes atractivos naturales de la Sierra Maestra, sus refrescantes aguas han apaciguado las gotas de sudor de cubanos y foráneos en las estaciones veraniegas de intenso calor y forman parte importante desde hace muchos años de la cuenca hidrológica que se utiliza para generar energía y abastecer las comunidades rurales cercanas del poblado de Calentón Blanco del municipio Guamá.

Pero remontémonos en el tiempo de un Santiago de Cuba de antaño y sus Santiagueros que desde siempre disfrutaron de sus atracciones naturales, son hechos pasados y relatos que hasta mi han llegado de generaciones del los Años 50’s y 40’s que participaban de excursiones universitarias en toda esta zona donde se enclava el Río Nima-Nima y El Salto de Nima-Nima hoy en día la “Cascada de Juan González” que tantos conocemos.
Les cuento, corrían los años 1940’s durante la Alcaldía del Santiaguero Luis Casero Guillén, cuando se crea un grupo de exploradores Santiagueros llamado “El Grupo Humboldt” bautizado así en memoria del explorardor alemán Alexander von Humboldt.

Entre las experiencias una de las más recordadas fue la 5ta de las excursiones que realizará el grupo desde su fundación, al Río Nima-Nima y a la hoy en día “Cascada de Juan González”, arribando por la playa Bueycabon, lugar donde convergen en su salida al mar el Río y el Arroyo, estos increíbles momentos se conservan en la “University of Miami Libraries”, Coral Gables,Florida.

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Si me permiten ahora quisiera relatarles un poco acerca del origen de su nombre, basado fundamentalmente en historias contadas a través del tiempo, la más acertada es la del español Juan González sobreviviente, que se asentó allí luego del hundimiento en el litoral del buque Naval Almirante Oquendo, durante los sucesos de la batalla naval entre la metrópoli y Estados Unidos, ocurrida en aguas de Santiago de Cuba en julio de 1898.

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Rescate de los marinos españoles a bordo del Oquendo.

Aquí les pongo en contexto los acontecimientos antes mencionados, el Crucero acorazado Almirante Oquendo fue botado al agua en Sestao (España) en 1891 y hundido durante la batalla naval de Santiago de Cuba en el 1898, comandado por El Capitan de navío Juan Bautista Lazaga y Garay, marino y militar español, que nació en la localidad gaditana de San Fernando el 21 de abril de 1845, falleciendo en dicha Batalla aquel inolvidable 3 de julio de 1898.
En febrero de 1897, se le designa comandante del crucero Almirante Oquendo, que se unió a la escuadra de instrucción del Almirante Cervera.En 1898, seguía al mando de dicho buque.

El buque recibió el nombre honrando al Almirante Antonio de Oquendo (1577–1640), que comandó la flota española durante la batalla de Pernambuco (1633), donde los españoles lograron una gran victoria contra los holandeses. Siete años más tarde, su salud quedó dañada seriamente durante la batalla de las Dunas (The Downs, en la costa inglesa) contra la escuadra de Tromp, muriendo unos meses después en La Coruña. En la primavera de 1898, el buque Almirante Oquendo estaba en La Habana, Cuba. Al regreso del Vizcaya a La Habana después de su visita profética a Nueva York, ambos buques pusieron rumbo a las islas de Cabo Verde para unirse a la escuadra del almirante Cervera. El Oquendo no pudo ser atracado y su casco no se limpió. Por consiguiente, las condiciones de la parte sumergida de su casco eran muy malas. Podía hacer solamente de 12 a 14 nudos. Como parte de la escuadra del almirante Cervera, el Oquendo navegó hacia el Caribe. Durante la batalla del 3 de julio en Santiago de Cuba, el Oquendo fue el cuarto barco en salir, siendo dañado prontamente por la artillería rápida del acorazado USS Iowa. Recibió 43 impactos de los cañones de 57 mm del Iowa, por lo que la mayor parte de los marineros en las cubiertas superiores fueron muertos o heridos. El Oquendo también sufrió el fuego de los cañones más pesados de la flota norteamericana, incluyendo tres impactos de 203 mm (8 pulgadas), uno de 152 mm (6 pulgadas), un impacto de 127 mm (5 pulgadas) e impactos de 102 mm (4 pulgadas). Después de que sus calderas estallaran, no tenía ninguna capacidad de combate. Su comandante, el capitán Lazaga, mortalmente herido, lo echó a pique. El crucero se hundió sobre las 10:30 de la mañana a unos 700 m (menos de media milla) de la orilla cubana, a 12,6 km de Santiago. El Oquendo perdió cerca de 80 hombres en la batalla.

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Armadura de babor del Almirante Oquendo después del combate del 3 de julio 1898 en Santiago de Cuba.

Pasaron muchos años de aquel hundimiento y era o es típico de todo Santiaguero o también porque no de visitantes, al transitar por la carretera de Chivirico, que va a lo largo de la costa Sur de la provincia de Santiago de Cuba,municipio de Guamá (por cierto trayendo a colación el significado del nombre de esta carretera, nombre que data de mediados del siglo XVII, dado por los españoles como referencia a una de las principales producciones de la localidad, el Chivirico, escoba obtenida del racimo de los frutos de la Palma Real),hasta el día de hoy, muy cerca de la costa, en la playa de Juan González, sobresale aún del agua que oculta los restos del navío, uno de sus dos cañones y esta es una primicia que les tengo sobre el segundo cañón del Almirante Oquendo, la pieza del cañón Hontoria de 140 mm fue capturada, restaurada y conservada en el Naval Support Facility Anacostia, en el estado de Washington, D.C., Estados Unidos.

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Pieza sistema Hontoria de 140 mm capturada, restaurada y conservada en el Naval Support Facility Anacostia, Washington, D.C.

Los cañones Hontoria fueron diseñados por José González Hontoria, un inventor español, mariscal de campo de infantería de marina y brigadier de la marina.  Durante el siglo XIX, España se quedó atrás de otras potencias europeas en la industrialización y España importó armas de Krupp, Armstrong Whitworth y Schneider et Cie. Durante las décadas de 1860 y 1870, Hontoria estudió explosivos, metalurgia y producción industrial con el objetivo de desarrollar una industria de armas indígena.

Los restos del Crucero acorazado Almirante Oquendo son parte de la historia de las batallas navales en nuestras costas Santiagueras, que se esconden debajo de las azules y cálidas aguas, testigo silente como cementerio líquido de almas de hierro a pesar del tiempo, aquí les presento imágenes inéditas y les invito a hacer así una inmersión en la historia para visitar los restos hundidos del Almirante Oquendo, que forman parte del Parque Arqueológico del Patrimonio Natural y Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba, declarado en 2005 Monumento Nacional. 

Ahora ya saben mis queridos Santiagueros el origen y los hechos que quizás o acertadamente le dieron el nombre no solo al Arroyo, a la playa o al poblado cercano al Río Nima-Nima, sino, ahora ya saben la historia del nombre de la “Cascada de Juan González”, un nombre indisolublemente ligado a nuestra historia.

Para terminar con broche de oro los dejo con estas imágenes, del disfrute total por los Santiagueros de su vieja pero inagotable y muy divertida Cascada.

2 Comentarios

  1. Excelente trabajo como a lo que nos tiene acostumbrado. Me gusta mucho lo que nos regala en cada entrega porque está todo tan bien rebuscado que no se escapa ningún detalle …

    • Gracias estimado amigo, también usted nos tiene acostumbrados a sus palabras, sus elogios alientan el continuar y eso se lo agradeceré siempre, es apoyo a este proyecto, que pretendemos sea refugio y verdad de nuestra historia.
      Un gran saludo.

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