El lunes próximo, 15 de junio, un entrañable hijo de Santiago de Cuba: el compositor Enrique Bonne Castillo, celebrará su cumpleaños número 94 porque nació el 15 de junio de 1926 en la localidad santiaguera de San Luis.

Ahora, en su hogar apacible del reparto Sueño, el creador del ritmo pilón y de decenas de temas inolvidables del cancionero cubano, rememora los tiempos en que aprendió los primeros acordes en el piano.

Aquello de tocar piano no era muy bien asimilado por algunos amiguitos pero Enrique ni se dio por enterado, en fin, que la más interesada era la profesora Engracia Castillo Griñán, su mamá, representante del conservatorio Orbón en San Luis y en Palma Soriano.

Luego la familia, encabezada por el padre José Bonne, trabajador azucarero, se traslada a Palma Soriano, y la música Enrique la continúa con los maestros Oliván y Ventura Calzado.

Ya en la ciudad de Santiago de Cuba, Bonne tiene su debut como autor musical en 1950 aunque es 1951 la primera grabación de una obra suya, Italian Boy, a cargo de René del Mar y su conjunto, en esta ciudad, y los “Hermanos Castro”, en la Capital.

Desde entonces, o sea desde sus 23 ó 24 años hasta ahora cuando llega a sus 94 años, Enriquito Bonne –así en diminutivo como siempre escuché y tanto me gusta decirle- no ha dejado de componer y son más de 150 sus canciones.

FOTO DE BONNE 1Al margen del pilón –ritmo creado por el autor con la cadencia de la “mano de mortero” al pulverizar los granos de café tostados, e interpretado genialmente por Pacho Alonso y Los Bocucos-, Bonne ha transitado con sus temas, por casi todos los géneros.

También Pacho con la “Mariano Merceron”, le cantan sus números; Enrique con Medardo Arroyo se hace publicista pero sigue componiendo; también se gradúa como locutor y asume el micrófono en varias emisoras de esta ciudad; dirige casi 20 años la coral del canal santiaguero Tele Rebelde; organiza en 1961 Los Tambores de Enrique Bonne, aún vigentes…

Viajes por Cuba y el extranjero aparecen en su currículo; orquestas, conjuntos, vocalistas de renombre cantaron y cantan los números de Bonne, a saber entre tantos: Rosita Fornés, la Aragón, Pacho Alonso, Elena Burke, Estrellas Cubanas, Fernando Álvarez, Luis García, Ramón Calzadilla; su hijo, Ángel Bonne…

Más de una decena de canciones de Enriquito, todas inéditas, forman el disco que hace apenas una semana se dio a conocer un por el Grupo Granma con Tony Valverde al frente, lo que habla de cuánta vigencia tiene Bonne como autor… un orgullo para él, su familia, para todos los que aman la música cubana, y para los cubanos que le felicitan por sus 94 años.

En su casa de Sueño recibirá este lunes el agasajo personalmente o desde la distancia por el aislamiento debido a la COVID-19, medida que Bonne apoyó entre los primeros en hacerlo.

Solo a horas de su cumpleaños, en el resguardo hogareño, quiso el compositor de “Dame la mano y caminemos”, “No quiero piedra en mi camino”, “Quiero a alguien como tú”… dar a conocer, lo que él llamó “una reflexión de Enrique Bonne sobre la mentira”, es decir: sobre algo imposible de situar en la personalidad del creador del ritmo Pilón.

“LA MENTIRA”

Reflexión de Enrique Bonne Castillo

LA MENTIRA

es un arma que se alcanza fácilmente

y que hacemos de su mal, constantemente,

la razón de una aparente seriedad.

LA MENTIRA

es mujer que se detesta y que se toma,

se aprovecha, se disfruta y se abandona

si se quiere simular moralidad.

LA UTILIZAN

los que odian, los que temen, los que adulan

los que abusan, los que roban, los que envidian,

los que amparan su existencia en la maldad

LA CONOCEN

los que aman, los que juzgan y critican,

ambiciosos, los racistas, los ociosos,

los que viven para sí y nada más

LA MENTIRA

es la guía necesaria de la vida

que comparte nuestros días y nos obliga

a saber el gran valor de la verdad

Escrito por Miguel Ángel Gaínza

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