En Santiago de Cuba tenemos su casa, considerada la más antigua del país. Él mismo ha sido calificado “el primer hispano-cubano de la Historia”. El Adelantado Diego Velázquez de Cuéllar, fundador de las primeras siete villas cubanas, murió en la madrugada del 12 de junio de 1524.

Este famoso conquistador nació en 1465, aunque no se recoge la fecha exacta, como tampoco sabemos mucho de su vida antes de que en 1493, con 28 años, se uniese a la segunda expedición de Cristóbal Colón. Sí conocemos que su ascendencia era noble, y su familia había servido por mucho tiempo a los reyes de Castilla. Tenía influencias importantes, pues contó con el apoyo del obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca, miembro del consejo de los Reyes Católicos y primer organizador de la política colonial castellana en las Indias.

Posteriormente colaboró con el gobernador Nicolás de Ovando en la pacificación de la isla La Española, que actualmente está dividida entre Haití y República Dominicana. Esta “pacificación” se lee muy bonita, pero los datos reales indican que de medio millón más o menos de nativos que poblaban La Española, en 1 507 quedaban unos 60 mil. Entonces se produjo la llegada del nuevo gobernador, Diego Colón, hijo y sucesor de Cristóbal, denominado II Almirante de la Mar Océana (suena extraño pero así es el título), II virrey de las Indias y II gobernador de estas.

Este lo puso al frente de una expedición para conquistar y poblar Cuba en 1511, primero como capitán y más tarde como primer gobernador de la isla. Poblar la isla de españoles, se entiende, porque poblada estaba. Y descubierta, también. Pero quién les dice eso a los españoles. En recompensa a sus servicios, obtuvo del rey el título de Adelantado. Ese mismo año fundó Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, aunque luego tardaría dos en fundar su segunda villa, San Salvador de Bayamo.

En 1512 se casó con María de Cuéllar, quien llegó con el séquito de la esposa de Diego Colón, de la cual era muy amiga, y antes de arribar a Baracoa ya estaban comprometidos. Sin embargo, apenas una semana después de la boda, ella falleció. No sabemos de qué, pero sin duda da curiosidad.

Sucesivamente, Diego Velázquez fundaría Puerto Príncipe (1514), Trinidad (1514), Sancti Spíritus (1514), y Santiago de Cuba (1515, capital hasta 1589). Aunque la tercera es, en orden de tiempo, San Juan de los Remedios, en realidad esta fue constituida por Vasco Poscallo de Figueroa. Y San Cristóbal de La Habana, aunque se establecería de forma definitiva en 1519, fue fundada en 1515 por Pánfilo de Narváez, uno de los hombres de Velázquez.

Es archiconocida la enemistad eterna entre el Adelantado y Hernán Cortés. He aquí la cuestión: Velázquez patrocinó varias expediciones al continente, como la de Francisco Hernández de Córdoba a Yucatán a principios del año 1517 y, en 1518, la de Juan de Grijalva y Pedro de Alvarado a las costas de México. El regreso de Grijalva con oro y noticias acerca de la exuberancia de las culturas maya y mexica, avivaron el interés de Velázquez y a finales de 1518 formó una nueva empresa con Hernán Cortés para organizar una expedición, en la que Velázquez era el armador y Cortés el capitán general.

Sin embargo, pronto surgieron desavenencias entre ellos, aunque la Historia no nos ha dejado muy clara la razón. Cortés entonces partió ilegalmente, sin permiso de Velázquez, cosa que este vio como insubordinación y traición. Este envió una expedición al mando de Pánfilo de Narváez para detenerlo, pero fracasó tras la victoria de Cortés en Zempoala y la prisión de Narváez en 1520. Diego no cejaría en su empeño de complicarle la vida a su adversario, pero realmente no tuvo demasiado éxito.

Cortés mandó cartas y algún regalito al Rey para que no lo juzgara por amotinamiento, sino que viera el lado bueno del asunto, pues el imperio mexica estaba cayendo por su culpa y el territorio de México sería también tierra española. Finalmente, en 1529 a Cortés le fue concedido el título de Marqués del Valle de Oaxaca, si bien el más prestigioso de Virrey le fue dado a un aristócrata de alto rango, Antonio de Mendoza y Pacheco. Quizás, si su viaje hubiera sido más legal, le habría tocado el premio gordo.

Este desenlace no fue visto por Diego Velázquez. En la madrugada del 12 de junio de 1524 falleció a causa de unas fiebres, en la casa donde vivió en Santiago de Cuba. Tenía 59 años. Edad que, para su tiempo y estilo de vida, no estaba nada mal. Según los estándares de nuestra época, no fue un hombre bueno. Esclavizó y masacró a los “indios”, como hubiera hecho en su lugar cualquier otro hombre de su tiempo y condición, porque para ellos estaba correcto. Conquistó esta tierra que ya tenía dueño para dársela a otra gente y llenar su propio bolsillo. Pero es innegable que, en la Historia de este país y de esta provincia, hay que dedicarle un espacio a Diego Velázquez.

Tomado de Sierra Maestra

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × 1 =