Hoy en las calles Enramadas y Aguilera, de la ciudad de Santiago de Cuba, se nota una ausencia de Bertha «la pregonera mayor del Caribe», también en el parque Céspedes, y en las Plazas de Marte y Dolores.

Ya no está Bertha Lidia Hechavarría Heredia, sencillamente Bertha la pregonera, con sus remedios para el cuerpo y el alma, con sus típicas melodías que no llegaban solo al oído de los transeúntes, sino también al corazón.

Numerosas personas, dentro y fuera de Cuba, sanadas con su típica Parapipigalonea, asentirán.

“La Galonea la preparo con 36 raíces, cáscaras de varios palos y hojas de algunas plantas”, comentó en más de una ocasión a varios periodistas esta simpática mujer, a quien se le solía ver con coloridos trajes y collares, y su mercancía sobre la cabeza.

No solo en la tierra santiaguera lloraron cuando se escuchó que Bertha había muerto en su natal poblado de El Caney, donde fue enterrada al día siguiente con el acompañamiento del pueblo que la amó y en no pocas ocasiones rió con sus ocurrentes pregones.

Ha sido dolorosa la repentina muerte de esta dama, que a pesar de sus 86 años, conservaba una enviadiable fortaleza, comentó Alberto Olivares, residente en la urbe indómita.

Mientras, la joven doctora Lianet del Río, también de esta urbe, expresó: Paradójico el deceso, por una lamentable enfermedad, de alguien de cuyas manos salieron tantos remedios para los males más insospechados.

Bertha se fue cuando menos lo imaginábamos, en el instante en que quizás muchos pensaban ir a comprar una de sus famosas botellas en cualquier esquina de su añorado Santiago, en el momento en que más de una persona, quizás, veía en su cesta la esperanza para vivir.

De los pintorescos personajes con los que cuenta la Ciudad Héroe, sin dudas Bertha fue uno de los más fotografiados por cuanto visitante llegara.

Periódicos, plegables, revistas, e incontables materiales nacionales y foráneos, dieron fe de esa estampa auténtica de mujer humilde y negra, de mujer de ojos saltones y sonrisa sincera.

Hoy paso por la calle Enramadas, comienzo de sus habituales recorridos, y noto un vacío, y es que no solo se marchó Bertha, se nos fue un pedacito de Santiago.

Bertha

Con información del Sierra Maestra

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